Cada vez que se anuncia que un título esperado no llegará localizado al castellano, arde Troya. Da igual bajo qué premisa, da igual el tipo de circunstancias que pueda haber detrás de la decisión o da igual cómo lo expresen. Si no traducen el juego de turno, preparaos para ver una guerra campal en las redes sociales. En este último caso, la remasterización de Shenmue I y II.

Y es que leyendo los mismos argumentos de siempre —porque, no nos engañemos, nunca nadie es capaz de aportar información nueva—, pienso. Y si pienso, prefiero ordenar las conclusiones en un artículo fundamentado que esputar bilis a lo largo y ancho de Internet. Organicemos un poco este fenómeno.

Justificaciones económicas, decisiones.

Lo pongamos como lo pongamos, la pela es la pela. Si un título no llega en la lengua de Cervantes es porque hay detrás números que dicen que la empresa va a perder dinero si lo hace. Hasta ahí, todo correcto y probablemente muchos compañeros del sector lo hayan puesto sobre la mesa de forma clara, concisa y totalmente justificada.

Creo que nadie —que entienda la industria del videojuego— pone en duda este punto. Si tenemos un título absolutamente de nicho que, con un poco de suerte, cubra costes sólo por comercializarlo en nuestro país, es una locura exigir que inviertan dinero en traducirlo. Es normal que una empresa tome una decisión rotunda.

Esa decisión, obviamente, tiene un coste. Si no se invierte el dinero que costaría una traducción, la empresa renuncia a un número de ventas. Es obvio asumir que menor a los beneficios —de acuerdo con el estudio previo—. No hay que unir muchas flechas para llegar a la conclusión de que la editora es consciente de que hay gente que no quiere pagar por un producto si no está en castellano.

Quejas, revuelo, faltas de respeto

Partamos entonces de que un jugador no considera razonable adquirir un producto que no está acorde a su gusto o necesidades. Algo que, sin irse muy lejos del mundo de la localización, es más frecuente de lo que creeríamos. No hay que indagar mucho para ver a gente furiosa porque su juego de rol japonés no incluya las voces originales clamando que no tocarán el disco ni con un palo. Pero si alguien vocaliza su descontento con la decisión de no traducir, junto a las ya citadas justificaciones siempre va a recibir una respuesta estándar:

“En lugar de quejarte, aprende inglés”

Una frase que ofende. Y ofende por varios frentes al mismo tiempo. En primer lugar, tu interlocutor está asumiendo que tu decisión es por desconocimiento del idioma. Depende del tono con el que te trasladen el mensaje, incluso puedes sentir que te tildan de ignorante. Y es que no es raro el caso de la persona que quiere un producto en su lengua materna por simple amor al castellano —yo mismo celebro con energía la calidad de las traducciones de los títulos de Nintendo o Square-Enix, mucho más fieles al original y con un lenguaje generalmente más rico que las anglosajonas—. O que, simplemente, no le apetece enfrentarse a un idioma que no es el suyo en su tiempo libre. Sea como sea, es un ataque mediante una opinión que no has solicitado.

La segunda implicación de esta frase es algo más turbia: un simple pasa por el aro. Como ya decía, al no localizar, la empresa renuncia a unas ventas porque la brecha entre las unidades que estiman vender en caso de hacerlo y las que no es pequeña. Con un mensaje como ése estás invalidando esa decisión y, en resumen, acercándonos a una situación de “para qué traducirlo, si se lo van a comprar igual”. No, amigos, no es nuestro trabajo recuperar unas ventas a las que la propia empresa ha renunciado.

 

Amenazas

Ya cité en un artículo anterior que desprecio sobremanera cualquier tipo de amenaza en base a las ventas del juego. En este caso no son tan obvias, pero no deja de haber cierto mensaje ominoso en las redes sociales y foros. En resumen, muchos creen —y alguna compañía ha dejado caer alguna vez— en el palo y en la zanahoria.

Alguna vez he leído el clásico “pero es que si muchos compramos éste, el siguiente vendrá traducido”. Honestamente, no estoy seguro de que eso sea cierto. Hay ocasiones en las que sí, sin duda. Tenemos como ejemplo clave muchos de los títulos anime de Bandai Namco. Tras el éxito de las primeras entregas de Sword Art Online, los que le siguieron empezaron a incluir nuestro idioma entre la lista. Una de cal y una de arena para Digimon. Sí, tras el rotundo éxito de Cyber Sleuth, el siguiente juego que lanzaron, Next Order, contó con —aunque sinuosa y no especialmente brillante— una traducción. Desgraciadamente, Cyber Sleuth:  Hacker’s Memory prescindió en cualquier forma de un intento de traerlo a castellano, dada su mayor magnitud. Sea como fuere, esto es más la excepción que la norma, máxime con la premisa que citaba en el anterior punto.

 

 

Si la zanahoria puede ser debatible, el palo no tiene tanta suerte. Y aquí es donde llegamos a un agresivo “pues si no lo compras sin estar traducido igual no hacen más”. No hay ni qué explicar de qué está mal en esta afirmación. Es el “menos da una piedra”, el ataque a tus convicciones.

 

El consumidor crítico

Teniendo todo esto en mente, llegamos a una encrucijada. Como consumidores, tenemos derecho a decidir, sin que nadie nos ponga en duda, si un título nos merece o no nos merece la pena. Al fin y al cabo es un producto en una estantería, un producto que decidimos comprar, no comprar o esperar a una rebaja.

Y es que ahí tenemos que tomar nosotros las riendas de nuestra propia crítica. Partiendo de la base de que podamos enfrentarnos sin problemas —o sin demasiados problemas— a que el juego no esté en castellano, ¿nos merece la pena pagar por él?

Y aquí es donde llega mi opinión personal: efectivamente, doy menos valor a un producto en inglés que si estuviera en castellano. Nunca bajaría una décima de valoración a un título por no venir en mi idioma —en mi carrera como periodista, el idioma no ha sido más que una nota al pie de página—, pero sí que podría bajar mi entusiasmo a la hora de desembolsar el precio de lanzamiento.

Por ejemplo, en el caso de Shenmue me hubiera hecho con la compilación el primer día sin dudarlo se haber salido en castellano. Sin duda, tengo curiosidad por una franquicia de culto que nunca he jugado, pero no es un título que me apasione o que tenga unas ganas increíbles de jugar. Al perder ese elemento extra de “oh, se han esforzado en traerlo en castellano, voy a apoyarlos por ello”, probablemente quede relegado a mi lista de deseos en espera de una rebaja. En cambio, probablemente un título que sí que generara la suficiente expectación —en mi lista de ejemplos personales, Yakuza o Radiant Historia— acaban en mi estantería sin dudar y sin pensar si es de Shakespeare o de Cervantes la lengua en la que lo jugaré.

 

Al fin y al cabo, no deja de ser una decisión personal. Basada en tus necesidades, gustos y en lo que te apetece gastarte o no tu dinero. Y es que no dejamos de ser clientes tomando decisiones y votando con nuestra cartera. ¿Deberíamos tener un poco más de consciencia de por qué las cosas salen al mercado como salen? Sin duda. ¿Debe ser eso suficiente motivo como para que no restemos valor al producto? En absoluto.

Quizá, sólo quizá, lo que deberíamos hacer es pasar nuestro tiempo jugando a los juegos que hemos decidido que valen la pena en las condiciones que han llegado al mercado en lugar de estar tirándonos piedras a través de Internet. Pero nos volveremos a ver cuando no traduzcan el próximo juego de moda.

Artículo por: Javier Escámez
Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.

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Un comentario

  1. Puedo entender si no viene doblado en español latino, o si no viene doblada en español ibérico y si sólo viene con subtitulado. Pero ya que venga con textos sin localizar en nuestro idioma...

    Me pregunto, ¿cuál es el coste de poner textos en nuestro idioma a un juego?

    Me privo de jugar al Persona 5 porque no se leer en inglés.
    Esta bien, el juego vendió menos de 50 mil unidades en españa (desconozco en latinoamérica) y es cierto que en españa fuera de los hits AAA se vende bien poco, pero ¿qué tanto más se puede vender si quitas la barrera del idioma?

    Final Fantasy VII que fue un éxito arrasador en españa, ¿cuánto menos hubiese vendido si no hubiese llegado con textos en español? Seguramente sería otro juego de nicho y de culto hoy día.

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