Un balón, dos porterías, veintidós jugadores y cientos de metros recorridos a la carrera. El sudor empapando sus rostros y la ilusión hirviendo en su interior. En el fondo se trata de ella: de transformarla en victoria antes de que se rompa, de abrazar la esperanza hasta el último minuto. Del mismo modo ocurre en las gradas. Sea un partido amistoso del equipo infantil de tu barrio o la final de la Champion, siempre hay espectadores implicados, sintiendo cada pase acertado como un acierto propio y cada disparo como un paso hacia su propia gloria. ¡Ay, el futbol! Bien de muchos, consuelo de tantos. Sé que me entenderéis quienes hayáis disfrutado de él. Sea en el campo, en las gradas o a través de un mando en vuestra consola. Porque todos sabemos que si hay algo que emocione tanto como el deporte rey es su simulación virtual: los juegos de fútbol. 

De ello vengo a hablaros: de FIFAS, de Pros, y de otras lindezas. Simuladores de este deporte que tanto amor y tanto odio genera (y que, por extensión, tanto amor y tanto odio generan también). Todos hemos probado alguno. Aficionados al deporte acuden a él cada temporada para ponerse a los mandos de su equipo tras un intenso periodo de fichajes. Pero no solo ellos. La historia de los juegos de fútbol es suficientemente amplia y de peso como para haberse labrado su propio público. Hoy en día gran parte de los jugadores no quieren saber nada del fútbol ‘real’. Son fans de los juegos y no del deporte en sí. Y ese es el mayor éxito que un simulador puede alcanzar: el valor intrínseco e independiente de la realidad que pretende imitar. 

FIFA: Road to World 98. Primeros pases. 

Mis inicios en esto de la simulación futbolísitca fueron algo erráticos. En concreto, con un FIFA: Road to World 98 para Game Boy que, a mis tres o cuatro años de edad, no lograba comprender. Recuerdo el día en que me regalaron la consola (por supuesto, heredada como tantas otras) y probamos el juego. Yo veía a todos esos jugadores en el campo y le preguntaba a mi tío: “¿Yo quién soy?”. “Todos”, respondía él, “tú los controlas a todos”. En su momento me parecía estúpido. El juego y su respuesta. Pero hace unos días, casi veinte años después, mi sobrina de cinco años me vio jugando a PES y preguntó: “¿Tú quién eres?”. “Todos”, le respondí yo, “yo los controlo a todos”. Y estoy seguro de que mi respuesta le pareció estúpida.

La historia de los juegos de fútbol 1

Si estás cerca de tu portería y no ves claro el pase, balón fuera, decían mis entrenadores. Y eso hice yo. Nunca logré comprender FIFA: Road to World 98, así que dejé de intentarlo durante un tiempo. Estos juegos no son para mí, pensé. Y después hubieron de pasar años para reencontrarme con el siguiente ‘simulador’ (si a aquellos juegos podía ponérsele tal etiqueta). Llegué tarde pero llegué. Correría el año 2002. Yo tenía siete años y Ronaldo V-Football llevaba un par en el mercado.

Ronaldo V-Football. Remate a puerta. 

Fue una tarde, en casa de un compañero de clase. Me invitó a su casa para merendar y jugar con su PlayStation. Dedicamos gran parte de la tarde a jugar a Final Fantasy VIII (por esos momentos guardo todavía un cariño especial por esta entrega) y después empezamos a probar otros juegos. Muchos. Y uno de esos fue el juego protagonizado por Ronaldo Nazario. Para mi sorpresa, aquello resultó hipnótico y a raíz de esa tarde me convertí en un habitual en su casa. Ronaldo V-Football, con sus regates imposibles, sus pases absurdos, y su “Samba de Janeiro” sonando en bucle, fue mi primer amor en esto de los juegos de fútbol. Ahí descubrí, además, algo que para mí siempre ha ido ligado a ellos: el juego cooperativo. 

La historia de los juegos de fútbol 2

Después hubieron otros juegos. Apenas un año después (aunque yo llegué tarde también) se publicaba FIFA 2001 con su mítica portada, protagonizada por Gaizka Mendieta. De nuevo, lo disfrute mucho y siempre compañía. Más tarde llegó Pro Evolution Soccer 3. Y Pro Evolution Soccer 4. Las semillas de lo que les seguiría de cerca, un juego que, definitivamente, me atrapó en el género de la simulación futbolística y un título que ya no olvidaré jamás. 

PES 5. Premio Puskás.

Pro Evolution Soccer 5 fue, para mí, el gol más importante de la historia. Konami venía preparando la jugada desde hacía varios años. Siguiendo su estilo: toque, toque y toque. Y, para cuando llegó la quinta entrega de la franquicia, yo estaba tan confundido que no pude más que observar como la compañía se sacaba un disparo de los que pasan a la historia, que iba a entrar por la escuadra y ganarse uno de los aplausos más sinceros que yo haya dedicado. Era un juego rápido y preciso. Uno podía combinar una sucesión perfecta de pases cortos y largos, bicicletas, quiebros e incluso elásticas, centros y, por último, increíbles disparos desde cualquier distancia. Resultaba mágico. Técnicamente, además, era un juego sin precedentes en su versión de PlayStation 2. Y no digamos ya lo impresionante que resultaba para nosotros, chavales de 10 años, su adaptación a la recién estrenada PlayStation Portable. 

La historia de los juegos de fútbol 3

Entre una versión y otra dediqué a Pro Evolution Soccer 5 muchísimas horas. Más de las que debiera, quizás. Por entonces comía todos los días en casa de mi abuela, que estaba a dos minutos de mi colegio. Y después de comer ella me dejaba ir al bloque de enfrente, donde vivía uno de mis mejores amigos, y allí jugábamos a dos mandos hasta que quedaban dos minutos para que sonase la campana. Entonces salíamos corriendo de vuelta a clase.

Recuerdo también adentrarme por primera vez en la Liga Master. Contaba ya con un editor de equipos y equipaciones que a día de hoy no se ha vuelto a repetir en juegos del estilo.  Podías perderte en él. Elegir colores y franjas, diseñar hasta las medias de tu equipo y crear escudos y banderas. Y una vez creado… Castolo, Minanda, Ximelez. Cualquiera que haya pasado por ahí sabe de qué estoy hablando. 

Fifa Street. El ‘Jogo bonito’.

Voy a permitirme ahora un pequeño desvío en la historia para alejarme de los simuladores de fútbol. Porque el paso de primaria al instituto es siempre época de cambios y revoluciones internas. Nuevos amistades, nuevas aficiones, primeros retos. Y coincidió esa época con la llegada de un juego, en mi modesta opinión, valiente e irrepetible. Un juego que vino a suponer un soplo de aire fresco para el género futbolístico en concreto (y me atrevería a decir que para el medio en general): FIFA Street. 

La historia de los juegos de fútbol 6

Electronic Arts estaba perdiendo la batalla contra Konami a pasos agigantados. Pro Evolution Soccer ganaba a FIFA por goleada, con un juego más efectivo y también más espectacular y bello. Y aun así, la compañía estadounidense decidió jugársela tirando un penalti a lo Panenka. Ronaldinho hacía malabarismos en la portada de un juego que iba a cambiar la simulación por la fantasía. El toque por el regate. La presión por la barrida. La volea por la chilena. Un título de fútbol callejero en el que equipos de cuatro se enfrentaban en una pequeña pista, sin árbitro ni más ley que la ley del más fuerte, el más veloz y el más hábil. Un juego más cercano a lo que después sería Super Mario Strikers que a lo que por entonces eran los juegos de fútbol de entonces. 

El intento podría haber salido mal (como lo fue, después, con otros FIFA Street), pero EA se armó de valor, fijó su mirada en el balón, se acercó a toda velocidad y, en el último momento, golpeó suave y provocando una parábola perfecta que entró por el centro de la portería. Bien lanzando. Habrá quien piense que, si perdían por goleada, no tenía mucho sentido correr aquel riesgo. Pero es ahí, precisamente, donde está el heroísmo. Y así funciona este deporte: nadie se conforma con hacer las cosas bien y acercarse lentamente al objetivo. Hay que ser rápido, valiente, y arriesgarlo todo por nada. Si sale puede que ya no te recuperes; pero si sale bien cargarás de fe a tu equipo y tu público. Y ya sabéis lo que dicen de la fe y las montañas. 

PES 2008. La jugada maestra.

Fue a la vez la sublimación y la caída de un estilo de juego y de una forma de entender el fútbol. Pro Evolution Soccer 2008 puso toda la carne en el asador. Lo que la saga llevaba haciendo desde el principio se vio multiplicado por todo lo que habían aprendido desde entonces. La base era la misma desde hacía años, pero con la entrega de 2008 la llevaron hasta sus últimas consecuencias. El resultado fue uno de los simuladores futbolísticos más rápido y competitivo que yo haya conocido. Los jugadores se controlaban (dentro de las limitaciones de movimiento) con una precisión quirúrgica. Uno podía correr a toda velocidad por el campo regateándose a todo el equipo contrario a base de amagos. Incluso del portero. Y entrar en la portería rival como un camión. 

La historia de los juegos de fútbol 5

Era un juego contundente. Y no recuerdo otro título en el que haya echado más horas con los amigos. Con dos y cuatro mandos. Sintiendo la competición como si de verdad nos jugásemos algo en ello. Y en realidad nadie se jugaba nada porque todos habíamos ganado: los videojuegos tienen eso, que crean afición y son capaces de ponernos los sentimientos a flor de piel simplemente uniéndonos frente a una pantalla. Poco más puede decir de PES 2008. Algunas veces he hecho el ejercicio de pensar una posible lista de los juegos más importantes de mi vida y tengo claro que ahí estaría. Por la parte de arriba, sin duda. 

FIFA 10. A la contra. 

Y al final llegó lo que todo el mundo esperaba. Konami no supo adaptar PES a la nueva generación de consolas y EA aprovechó la situación. Tras años de trabajo y de mejoría FIFA se impuso por fin a la fórmula PES, tan perfecta como desgastada, y se marcó una temporada histórica, llevándose Liga, Copa y Champions y aportando un nuevo estilo de juego, más maduro y adulto, que resultaría imbatible durante muchos años. 

La historia de los juegos de fútbol 6

FIFA 10 enamoraba a primera vista. La franquicia hizo de las nuevas tecnologías su trampolín al éxito absoluto con unos gráficos que ni si quiera soñábamos apenas un par de años antes. Una superioridad técnica incontestable que se dio la mano con un gameplay totalmente novedoso y fresco. Ahora se ponía el acento en un juego estilizado más que preciso. Pases suaves, regates agradecidos, disparos espectaculares. Todavía pecaba de ciertos tics (el paso al hueco por arriba era prácticamente medio gol) pero, cada vez más, conseguía una identidad estética y mecánica más definida. Además supieron apostar por la baza del multijugador online, hasta entonces parte secundaria en los simuladores futbolísticos. Y se hizo la remontada. 

Mi historia

FIFA ha seguido reinando desde entonces y quien escribe estas líneas ha vivido ese éxito desde la grada. Durante un tiempo perdí el interés en el género y me alejé de él considerablemente. La juventud, que confunde. Y yo confundí, como muchos, cultura con esnobismo. Tan joven e ingenuo pensé que pasar horas jugando al FIFA era perder el tiempo. Y nada más lejos. 

Ahora me doy cuenta, reconciliado con el género (gracias a un FIFA 17 y un PES 2018 que me parecieron increíbles y volvieron a robarme tantas horas como antaño), que la historia de los juegos de fútbol es, en cierta manera, también la historia de mi vida. 

Sobre ti y los videojuegos: somos parte de la historia

A veces incluimos enlaces a tiendas en línea. Si hace clic en uno de los enlaces y realiza una compra, podemos recibir una pequeña comisión. Esto nos ayuda a poder seguir adelante con la web.

Compra tus videojuegos favoritos

Encuentra las ofertas de Media Markt

Media Markt

Redactor

Azúcar, libros y una Supernintendo. Esos fueron los ingredientes que eligieron para crearme. Luego vino una GameBoy y un Pokémon Amarillo. Y ahora mi máximo logro es llevar un Mew tatuado.

Deja tu mensaje

Tu email no será publicado nunca. Los campos marcados con asterisco (*) son obligatorios.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.