En seis días comenzará en Madrid la fiesta del Orgullo LGTB. Aunque son días de colorido (colorido que ya habréis visto en nuestro nuevo avatar de Twitter o en Facebook también), no hay que olvidar que, además de una celebración, es una reivindicación. A la lucha LGTB (LGTBI, o LGTB+, que así tenemos cabida para más gente) le pasa lo mismo que a la lucha feminista: lleva años intentando hacer ver a los cabezas de chorlito que conforman la sociedad que somos personas. Es una suerte que la mayoría de nosotros ya lo sepa, aunque en muchas ocasiones no nos damos cuenta de la falta de representación que tanto mujeres como personas LGTB+ sufren en distintos ámbitos culturales. Hoy voy a centrarme en figuras LGTB dentro del mundo de los videojuegos.

Si hacemos una lista sobre personajes LGTBI que aparezcan en títulos que conocemos, puede que hallemos un listado más amplio de lo que esperábamos. Pero falta un detalle: si están o no bien representados.

Por poner un ejemplo, son muchos los juegos japoneses que incluyen personajes LGTBI. El problema es que este tipo de juegos suelen caer en tópicos que no nos hacen ningún bien, llevando al final a la polémica. Como gran ejemplo de lo mal que se pueden hacer las cosas, sigo recordando a Fire Emblem Fates, donde tuvo que eliminarse una misión con la que prácticamente parecía que “curábamos” la homosexualidad de un personaje. En serio, ¿a quién se le ocurre?

Pero no es sólo este tipo de detalles, malinterpretados o no. En la mayoría de los casos vemos homosexuales de gestos exagerados, gays que se comportan “como chicas” y lesbianas que se comportan “como chicos”. Papeles y descripciones que refuerzan, entre otros aspectos negativos, la idea de que únicamente hay dos géneros. Y mejor no os hablo de los personajes transexuales, porque me da un patatús aquí mismo.

Tracer como el ejemplo perfecto de la representación LGTB

Si alguien nos pregunta cómo debe ser representado el colectivo LGTBI en un videojuego, tenemos el ejemplo perfecto en un esport. Tracer es uno de los personajes más populares de Overwatch, siendo una de las heroínas más queridas. Más allá de su trágica historia en el programa de vuelos experimentales, Tracer protagonizó un precioso cómic en Navidad que llevó a muchos a llevarse las manos a la cabeza. 

Conocimos a Tracer como personaje LGTBI a través del cómic

Con la perfecta naturalidad que este tipo de cosas deberían poseer, en una viñeta vimos a Tracer y su novia besándose. Y ya está. No sabemos si Tracer es homosexual, bisexual, pansexual o demisexual. No se nos explica, y no lo necesitamos, pero este personaje representa al colectivo y muestra la diversidad existente en el mundo. Y demuestra, además, lo fácil que es llevarla a un videojuego como debe llevarse cualquier tipo de relación. 

Tuvo su parte mala, claro. Blizzard recibió amenazas, el juego fue tachado en países homófobos y las redes sociales se llenaron de dos tipos de personas: los que insultaban a la compañía por hacer de su mito erótico pixelado una boyera y los que decían “que no, hombre, que no, que son solo amigas, es un beso de amigas”. En serio, ¿en serio? De paso, ¿no os suena a cierta reacción reciente?

Pero es que no necesito saberlo

Muchos esgrimen un argumento estúpido que es bastante sencillo de rebatir. Seguro que habéis leído en más de una ocasión que no es necesario introducir a un personaje LGTBI porque “no aporta nada a la trama, no necesito saber que lo es”. En tal caso, podéis preguntarle a esa persona: ¿entonces qué más te da?

Un personaje LGTBI puede aportar o no aportar a la trama lo mismo que un heterosexual cis (aquellos cuya identidad de género coincide con el sexo que les fue asignado al nacer). De eso se trata, de estar en igualdad de condiciones. Igual que no necesito saber si mi personaje es hetero, no necesito saber si es gay. Pero, y aquí es cuando encontramos la diferencia: es importante comprender que hemos asumido que, con escasas excepciones, los personajes son heterosexuales.

Mad Moxxi como personaje LGTBI

Esto ha sido así “toda la vida” porque es a lo que nos hemos acostumbrado. Nos han mostrado héroes fuertes, musculosos, machitos ligones con mujeres que los desean con todas sus fuerzas. Al igual que solo nos han enseñado un perfil básico de la mujer en el videojuego, la representación LGTBI ha sido de risa. De risa mala. No de risa maligna. De risa de la de “me voy a reír por no llorar”.

Por ello precisamente los personajes LGTBI que no aportan nada a la trama son más que necesarios. Porque su orientación o identidad sexual no afecta en nada al desarrollo de la historia, ergo su inclusión en el juego puede hacerse aun más natural que en la de cualquier otro juego en el que se contempla la identidad sexual del personaje como clave para entender la historia. Y, ojo, ambos tipos de inclusión son igualmente necesarias. Necesitamos más juegos sobre transexualidad, sobre identificación sexual e historias de amor entre personajes LGTBI. Pero también nos vienen bien juegos en los que estos personajes están y ya, no hay más, no hay misterio. Oye, mira, soy gay, ahora sigamos salvando al mundo de la destrucción. Ah, bien.

Poder elegir quién ser y a quién querer

Puede que el mejor ejemplo de representación lo encontremos en el juego aparentemente más sencillo: Los Sims 4, el mejor a la hora de ser capaz de representar absolutamente todo. Puede que el título de Maxis y Electronic Arts sea lo más utópico del mundo, con todos comprándose una casa con jacuzzi. También puede que su política de expansiones para todo no sea lo más acertado (para nuestro bolsillo, a EA le funciona perfectamente). Pero es el mayor de los ejemplos a la hora de mostrarnos a la comunidad LGTBI.

Cuando creamos a nuestro personaje, aun con las limitaciones que el juego supone, se nos da a elegir. No es que en la vida real se elija exactamente qué sentir o qué debe gustarte, pero no está de más elegirlo en los Sims. Además de poder ser un amante de los gatos, podemos vestir con  ropa identificada como “femenina” o “masculina” independientemente de nuestro género asignado. Los Sims 4 incluyen además una cosilla curiosa: puedes elegir si tu Sim puede quedarse o no embarazado, lo que suma más puntos con la representación de la transexualidad.

Tras su creación, cuando ya pasamos al modo vivir, nada nos dice si nuestro Sim es hetero o no. Nosotros elegimos y él nos da unas ideas de qué Sim le gusta. Yo tiendo a hacer que todos mis Sims sean bisexuales (que esto no significa que te gusten solo dos géneros aunque concretamente en los Sims podamos definirlo así, ojo), aunque en mi última partida tengo a una pareja de lesbianas que son un amor. Luego algunos me salen heterosexuales porque se acaban casando con el primero que veo que me gusta. Ay, si es que a veces soy muy superficial.

Cada vez hay más opciones

No es que las grandes compañías se estén sumando a algún tipo de moda (que me aspen si ser bisexual es una moda del último año), es que están comprendiendo que la representación es necesaria. La representación positiva. Como la que hemos vivido en Life is Strange o Vampyr. Hay personajes que suponen una muy buena representación, como Mad Moxxi, Solas, Zeuran, Faris (quien incluso llega a aparecer como personaje de género neutral en descripciones oficiales) o Gay Tony. Personajes que no hacen daño con estereotipos y tópicos absurdos establecidos por homófobos (algunos ni siquiera saben que lo son).

Lo mejor es tener opciones. Es lo que BioWare ha hecho siempre con Mass Effect o Dragon Age, y acabará, se supone, haciéndolo también con Anthem. Ahora se ha sumado también la saga Assassin’s Creed con Odyssey, por lo que parece que tenemos un horizonte prometedor. Crucemos los dedos para que muchos no la sigan cagando y entiendan que, por mucho que no aporte, por poca importancia que se le de, para nosotros sí es importante.

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Jefa de redacción

Periodista y actriz de doblaje. En mis ratos libres ejerzo de Bruja de Umbra o Héroe del Tiempo, según cómo me pille.

Un comentario

  1. Interesante nota. Aunque me parecen curiosas dos cosas. La primera, es que la gente hable de Tracer como una "buena" representación. Por ahi soy yo que soy un sibarita molesto, pero el comic me parecio tan mal llevado que la relación de Tracer me parecio ridiculamente irreal. Es decir, es un comic que habla de la navidad, pero se divide entre querer darle protagonismo a Tracer, a Winston, a su pareja y al resto que apura las cosas y no construye nada. De hecho, si reemplazamos a Tracer por cualquier otro personaje, el comic funciona igual. Y queda feo. Ojala que expandan un poco mas la relación entre las dos o algo.
    Lo siguiente curioso es que no citaras a Varus, personaje de League of Legends. Hizo una jugada muy arriesgada Riot al tocarle la historia a un personaje ya existente. Ya habia aparecido un personaje muy secundario que apuntaba a alguien de su mismo sexo en la historia de Janna, pero cambiar asi a un personaje es de valientes y el corto es precioso.
    También es de aplaudir a EA, que es de los pocos que se animan a hacer parejas tanto del mismo sexo como de sexos opuetos y darles protagonismo a nivel historia y no dejarlos como un mero adorno (si, te veo a ti Bethesda con tu Fallout 4)

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