Cuando Noomi Kovacs se imaginaba su trabajo y su futuro, tenía en la cabeza muchas cosas. Recién graduada de una prestigiosa academia de espionaje, pensaba en infiltraciones sigilosas. En intensas persecuciones y sutiles duelos de inteligencia y subterfugios. Se imaginaba noqueando esbirros y utilizando aparatos de alta tecnología. Y puede que también deseara explosiones y un poco de romance, ¡quién sabe!. Pero llega su primer día como agente de inteligencia en la empresa Penderbrook Motors, y lo que se encuentra es un aburrido trabajo de oficina, prácticamente atada a un teléfono fijo y un escritorio roñoso.

The Low Road

Enseguida descubriremos que nuestro trabajo no tendrá nada que ver con esto.

Así empieza The Low Road, el último videojuego que nos ha llegado (por ahora) desde la desarrolladora canadiense XGen Studios. Autores de títulos como Defend Your Castle o Super Motherload, hasta ahora se habían centrado más en juegos de acción o estrategia. Esta vez, en cambio, se decantan por una aventura gráfica estilo point & click, repleta de opciones de diálogo y puzles. The Low Road ya estaba disponible en PC y Mac desde 2017 vía Steam, Mac App Store, Humble Store e itch.io. Recientemente ha llegado también a Nintendo Switch, y esta es la versión que analizamos.

Los problemas de ser espía en 1976

Ya os contamos que Noomi, nuestra intrépida protagonista, se encuentra en un atolladero laboral. Su jefe, el otrora espía al servicio del gobierno Barney “Turn” Turner, está poco dispuesto a conceder ascensos. Su competencia directa, el único agente de campo en la empresa, es engreído y poco espabilado. Y tener en la oficina al hijo del jefe enfrascado en supuestas conspiraciones tampoco ayuda nada.

The Low Road

Noomi tiene las cosas claras, es lista y no se va a quedar callada. You’re doing amazing, sweetie.

Pero si en algo es experta una buena espía es en sacar provecho de las confusiones y las pequeñas rencillas. El plan es recabar información, sabotear a la empresa y engañar a la cadena de mando. Pasar a ser la única opción viable para que nos asignen una misión. Todo vale, con tal de huir del tedioso papeleo y vivir una aventura de verdad. Y, la verdad, vaya aventura nos espera.

El humor es la base de todo

No os engañaré: antes de probar The Low Road leí un poquito sobre él y no sabía qué pensar. Esa historia de espionaje industrial, la ambientación setentera, el tipo de género que se me puede dar rematadamente mal… no tenía del todo claro si este juego sería para mí. No dejaba de repetirme a mí mismo: por favor, por favor, que sea en tono de humor.

The Low Road

Quedarse encerrado en un tejado le puede pasar hasta a los mejores espías.

Afortunadamente, mis esperanzas se vieron cumplidas. El juego está repleto de un humor a veces muy sutil, que supongo que será herencia de su origen canadiense. No se basa mucho en chistes y gracias directas, aunque también las tiene.

La comicidad se desprende más de las situaciones absurdas que afrontamos casi continuamente. Como tener que enfrentarnos a un señor que habla en verso en un duelo de haikus. O convencer al guardia en una isla perdida donde sólo hay un edificio de que no hemos ido allí a fisgonear, qué va, pero que ya que lo menciona queremos entrar en el edificio. El caso es que las andanzas de Noomi entre cachivaches delirantes, personajes histriónicos y conspiraciones pintorescas resultan muy divertidas.

The Low Road

¡Huy la PULLITA!

Música groovy y pintura al aguazo

Hay otros dos aspectos muy destacables que llaman la atención en cuanto inicias The Low Road. El primero es la música: me ha encantado. He pasado mucho más tiempo del necesario en las pantallas de inicio y los intermedios entre capítulos, escuchando esas melodías. No sé si encaja mucho con la música de la época (en 1976 tuvimos discos como el Hotel California de los Eagles o el A Day at the Races de Queen, a unos Ramones que empezaban a petarlo, o a los siempre geniales Thin Lizzy), pero sí me parece muy adecuada para un relato de espionaje y secretos como el que tenemos entre manos.

El segundo es el estilo gráfico. Muy peculiar y de marcado carácter artesanal, pretende recordar a las pinturas gouache (palabra que encuentro traducida como aguazo). Esta técnica pictórica da como resultado una especie de acuarelas opacas, donde se diluye la pintura en agua con goma arábiga o pigmentos plásticos. Y este tipo de pintura ciertamente debe de ser algo que se puso de moda durante los 70. Al menos, yo que soy de los 80 recuerdo ir a visitar de pequeño a parientes mayores, cuyas casas eran entonces un poco como la de Cuéntame. Y encontrarme varios cuadros de este estilo en el salón y pasillos.

The Low Road

El arte gráfico alcanza niveles bastante destacables.

En cualquier caso, este tipo de estilismo sí encaja muy bien en el juego. Todo tiene un aire un poco kitsch, pero sin dejar de ser colorido y hasta bonito. Y, aunque las animaciones son a veces muy artificiales, como si manejásemos marionetas, (eso de bajar escaleras está resuelto regular), tampoco desentonan con el aspecto general.

The Low Road, o la síntesis de la aventura gráfica

Los controles en The Low Road son muy sencillos. Con el stick derecho nos movemos, con el izquierdo señalamos objetos, personajes o lugares de interés con los que interactuar. El botón A confirma, el B cancela. El botón + abre las opciones y el – muestra nuestro inventario. Por último, el gatillo R se usa bastante durante los puzles.

The Low Road

De todo hay que saber para ser buena espía, ¡hasta de soldadura!

Antes dije que el point & click es un género se me puede llegar a dar rematadamente mal, y es verdad. En mi defensa, diré que a veces los puzles que plantean también tienen delito. Porque claro, si necesitas un bigote falso lo suyo es hacerlo de pelo de gato y esparadrapo y pegártelo a la cara con sirope. ¡Es de lo más normal!

Pero en el caso de The Low Road no dispondremos de un inventario demasiado grande, ni acumularemos muchos objetos. Tampoco hay combinaciones locas entre ítems del propio inventario. Esto hace que sea muy accesible en su dificultad, bueno incluso para quien quiera iniciarse en este tipo de aventuras.

The Low Road

Atentxs a la música que se escucha en estos interludios entre capítulos, que está genial.

Por otro lado, el juego está repleto de pruebas o puzles en los que debemos lograr diversos objetivos. Desde hurgar en bolsillos ajenos hasta manejar toda clase de maquinaria extraña, incluso modificar cintas de audio a nuestro favor. Estos minijuegos no se explican, salvo el primero de todos. Por lo general tampoco hace falta, ya que suelen ser suficientemente intuitivos como para que se pueda deducir cómo resolverlos. Y si no, siempre existe el método de ensayo y error.

La importancia del buen diálogo

En realidad, muchas de las situaciones en The Low Road se consiguen resolver en los diálogos. Hasta tal punto son importantes que todos vienen doblados, y la actuación de voz es bastante buena. Al fin y al cabo, ser espía consiste en gran medida en saber cómo convencer a la gente. No tenemos tiempos límites para contestar, con lo cual podemos pensar bien lo que decimos. Incluso si no damos una respuesta acertada, normalmente se nos permite insistir hasta explorar todas las opciones de diálogo.

The Low Road

¿Hemos dicho ya que tendremos que manejar todo tipo de cacharros extraños? Pues si, tendremos que hacerlo.

Hay algunas excepciones, claro. A veces, si fallas estrepitosamente en una conversación o en un puzle, puedes provocar un final “malo” alternativo. En ellos, se nos cuenta brevemente qué fue de los personajes, que acaban despedidos o montando negocios improvisados que fracasan. Por suerte, tras asomarnos a estos finales, rebobinaremos al más puro estilo de los casetes y las cintas VHS. Y volveremos rápidamente a un punto de inflexión en el que aún podemos salvarnos y continuar la historia normal.

Últimas palabras

En resumen, tenemos un juego poco conocido pero muy interesante. Me lo he pasado genial con The Low Road. A lo largo de sus seis capítulos disfrutaréis con la estupenda banda sonora, las situaciones ridículas, su protagonista inteligente, divertida y no sexualizada, la candidez de algunos personajes (por ejemplo, nadie lleva pistola en esta historia de espías), los diálogos sobre traumas capilares, las conspiraciones inesperadas, las sectas flower-power y los cacharros estrambóticos.

The Low Road

Objetivos realistas, como cambiar el mundo. Todo bien.

Es importante destacar, eso sí, que el juego solamente viene traducido al inglés (textos y voces) o al francés (textos). Hará falta cierto nivel, tampoco altísimo, en alguno de estos idiomas para entender bien lo que sucede. Sé que esto puede echar para atrás a mucha gente. Pero, como siempre digo, todo es cuestión de animarse y empezar a aprender. Y si de paso vives unas cuantas aventuras descubriendo secretos, mejor que mejor.

 
Take Flight (feat. Win Well)

Take Flight (feat. Win Well)

EUR 0,99€

Precio original: €

A veces incluimos enlaces a tiendas en línea. Si hace clic en uno de los enlaces y realiza una compra, podemos recibir una pequeña comisión. Esto nos ayuda a poder seguir adelante con la web.

Compra tus videojuegos favoritos

Encuentra las ofertas de Media Markt

Media Markt

Redactor

Dándole a los videojuegos desde que venían en casetes. Mi mascota se llama Zelda y podría salvar Hyrule sin Link. Padre de un frikillo de segunda generación.

Deja tu mensaje

Tu email no será publicado nunca. Los campos marcados con asterisco (*) son obligatorios.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.