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Mañana es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y nuestra redacción para. Secundando la llamada feminista a la huelga, no publicaremos ningún texto. Sin embargo, no queríamos perdernos la ocasión de honrar y reconocer el papel de la mujer en la sociedad, a nuestra particular manera.

Y lo hemos querido hacer creando una breve lista de mujeres de televisión que rompen con los estereotipos asignados al género femenino. Aunque todas tienen en común el ser ejemplo de que escribir mujeres tridimensionales es posible, cada una tiene una razón propia y distinta para aparecer en este artículo.

Somos conscientes de que, gracias a la lucha feminista, cada vez existen más mujeres de ficción que no son sólo una mera herramienta para avanzar la trama del personaje masculino. Cientos de mujeres ficticias en las que las mujeres reales pueden mirarse y verse reflejadas, representadas. Presentes y dignas de sus propias historias. Lamentablemente, no tenemos espacio para todas ellas — ya nos gustaría — ¡pero siempre podéis mencionarlas en los comentarios!

Lisa Simpson (Los Simpsons)

Comenzamos con Lisa Simpson. Empecemos declarando lo obvio: “Los Simpsons” hace mucho que dejó de ser buena. La mezcla de mordacidad, absurdo y corazón que hizo de esta serie un fenómeno a nivel mundial se ha ido perdiendo a lo largo de treinta temporadas. Los personajes también han perdido complejidad; viéndose reducidos a parodias de sí mismos.

Sin embargo, tres décadas en nuestras pantallas son demasiadas como para ignorar el impacto que “Los Simpsons” ha tenido  en el mundo. Y, especialmente, el impacto que Lisa Simpson ha tenido en una generación de niñas.

Porque lo cierto es que, si creciste con esta serie, es muy probable que con Lisa vieses por primera vez que una mujer — una niña, además — no sólo era inteligente, sino que lo era mucho más que los hombres de su alrededor.

Y ahí no acababa todo. Lisa también muestra abiertamente admiración hacia otras mujeres de la historia y nos educa sobre sus logros; es valiente para mantener sus convicciones morales ante una familia que no la comprende y lucha por mostrar a los demás que las mujeres no son meros objetos que ante cualquier pregunta difícil sólo saben responder: “¡A mí no me preguntes! ¡Sólo soy una chica!”.

Lisa fue, para muchas niñas de los ochenta y noventa, la primera exposición al feminismo. Y sólo por eso, se merece un lugar en esta lista.

Jessica Jones (Jessica Jones)

La superheroína de Marvel tiene muchos motivos para estar en este artículo. Como su fuerza física, que es superior a la de casi cualquier otro personaje de la serie. O su sentido de la justicia, que la empuja a hacer lo correcto  a pesar de que ello conlleve consecuencias dolorosas. Tal vez cómo no aguanta abusos ni tonterías de nadie. O el apoyo incondicional a su amiga Trish; que constituye un genial ejemplo de amistad femenina.

Sin embargo, la razón por la que hemos decidido incluirla es porque, con Jessica, los guionistas de la serie han hecho algo poco usual al escribir un personaje femenino “fuerte”: Permitirle tener fallos.

Normalmente, los personajes masculinos, incluso aquellos pensados para gustar al público, exhiben defectos. Por ejemplo, son altivos y egoístas, como Sherlock. O se dan a las drogas, como Klaus. O directamente tiran a niños de torres, como Jaime. Son faltas que, sin embargo, les dan mayor complejidad. Añaden los matices de ambigüedad moral que todo ser humano tiene y los hace más creíbles.

A las mujeres ficticias que quieran agradar al consumidor, en cambio, les toca ser “fuertes”.  Y eso significa ser un ideal más que una persona: pelean bien, son inteligentes, sueltan frases lapidarias en el momento oportuno…Un largo etcétera de positivos y muy pocos o ningún negativo. No vaya a ser que al espectador no le guste. No vaya a ser que decida que sus defectos, aceptados en un personaje masculino, son imperdonables.

Por eso, es refrescante ver en Jessica a una mujer que, aún siendo fuerte — que lo es, en todos los sentidos — también tiene problemas con el alcohol, es impulsiva y aparta de sí a la gente que se preocupa por ella.

Es refrescante ver a una mujer protagonista a la que le permiten ser humana.

Leslie Knope (Parks and Recreation)

De la oscuridad y melaconlía de Jessica Jones pasamos al rayo de sol más potente, ambicioso y a veces apabullante que es Leslie Knope.

Desde su puesto de subdirectora del departamento de parques y ocio de Pawnee, Leslie demuestra una y otra vez su inteligencia, su entusiasmo y su rectitud. Ostenta el segundo cargo de responsabilidad de su — pequeña e irrelevante — oficina, pero eso no le impide ser la persona más competente de todo el gobierno de su ciudad. El personaje interpretado por Amy Phoeler no es sólo una mujer que trabaja en política. Es la mejor en ello.

Y aunque existen otras políticas en televisión — como Selina Meyer o Claire Underwood — lo que ha traído a Leslie a esta lista es que es la personificación de la palabra “sororidad”. Leslie ama a su género. No hablamos de su orientación sexual, si no de cómo el amor y la admiración hacia el sexo femenino transpira en todas sus acciones a lo largo de la serie. Empezando por la colección de fotos de mujeres políticas que tiene colgada en su despacho, pasando los exagerados cumplidos que le dedica a su amiga Ann cada vez que la ve; por todas las veces que apoya a la becaria April para que avance en su carrera, por la forma en que señala comportamientos sexistas sin cortarse  y terminando con su fiesta anual dedicada a reunir a sus amigas y darles regalos, Leslie inspira a las mujeres a respetarse y apoyarse unas a otras.

Rosa Díaz (Brooklyn Nine-Nine)

Para describir rápidamente a Rosa Díaz, podríamos decir que es un personaje de una serie en la que sale Terry Crews, y aún así ella consigue ser la persona más intimidante de todo el plantel.

Dura, estoica y misteriosa. Rosa viste de cuero y tiene un hacha (¿qué clase de mujer no tiene un hacha?). Puede disparar y lo hará, si le das una buena razón para ello. La detective Díaz parece el estereotipo de mujer fuerte cuya fuerza se basa, precisamente, en imitar comportamientos masculinos y “no ser como las otras chicas”. Una mujer cuya valía reside en ser un hombre.

De ser esa primera lectura correcta, Rosa Díaz no estaría en esta lista. Estaría perpetuando estereotipos, no rompiéndolos. Afortunadamente, no es ese el caso. Y es que a Rosa le gusta el negro, la violencia y no compartir sentimientos, sí. No obstante, también fue a un colegio católico donde era la preferida de la profesora por ser buena estudiante. Y de ese colegio pasó a una academia de ballet (de la que la echaron por pegarle puñetazos a bailarinas, pero esa es otra cuestión). Lejos de ser una mujer que no se lleva bien con otras mujeres, tiene varias amigas y no se cree mejor que ellas por ser menos femenina. Le gustan las películas de Nancy Meyers (directora de títulos como “The Holiday” o “Tú a Londres y yo a California”. No es precisamente Tarantino).

El lado más tradicionalmente femenino de Rosa no la hace más débil. El más tradicionalmente masculino no la hace menos mujer. Pero su lealtad a sus compañeros, su valentía al enfrentarse a criminales y su sentido de la honestidad hacen de ella una gran detective y una mejor candidata para esta lista de mujeres admirables.

Taystee (Orange is the New Black)

Orange is the New Black es, hoy en día, una de las series con el elenco de personajes femeninos más rico y extenso. De hecho, bien se podría haber hecho este artículo cogiendo nada más a las reclusas de Litchfield. No obstante, como estamos obligados a elegir sólo una, le damos el puesto a Tasytee, una mujer que ha hecho suyo el concepto de resiliencia.

Dada en adopción al nacer, marginada, envuelta en malas compañías y finalmente condenada a la cárcel, Taystee no debería tener tanta energía y ambición como muestra al principio de la serie. Pero ella continúa con su vida, encargándose alegremente de la biblioteca. Poco tiempo después, cuando su mejor amiga Poussey muere accidentalmente a manos de un guardia y los disturbios se desatan en Litchfield, Taystee no se conforma con llorar. Toma el control de la situación y se encarga de las negociaciones con los altos mandos de la prisión, con el único objetivo de que el homicida de Poussey sea llevado ante la justicia. Más tarde, cuando todo sale mal y la trasladan a una prisión de máxima seguridad, acusada injustamente de matar a un guardia en los disturbios, Taystee tampoco se rinde. Prefiere ir a juicio antes que admitirse culpable de un crimen que no cometió y ver reducida su condena.

La fuerza de Taystee, su capacidad para resistir una y otra vez los golpes del sistema — un sistema que además suele ser más cruel con las mujeres racializadas, como ella — y levantarse para seguir combatiendo, es admirable. E inspiradora para todas las mujeres que, al igual que Taystee, continúan la lucha día tras día.

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Redactora

Redactora del sur de España afincada en el norte de Reino Unido. Compro demasiados cómics y veo demasiado Netflix, pero eso me da temas para escribir.