Access Denied es la nueva adaptación a consolas (Switch, PS4, Xbox One y PS Vita) de este mismo título, originario de PC. Nos llega de manos de nuestros amigos de Ratalika Games, en quienes han confiado los desarrolladores rusos de Stately Snail para su salto a nuevos sistemas. En nuestro caso, analizamos la versión de Nintendo Switch.

Estamos en una sociedad donde la información es poder y el espionaje está a la orden del día. Para proteger los secretos, se han inventado unas extrañas cajas fuertes con diversos tipos de claves. Nuestra reputación como hacker especialista nos precede, así que nos encargan piratear 36 de estas cajas. Todas plantean puzles diferentes, a cada cual más enrevesado. Tendremos que emplear toda nuestra perspicacia y habilidad para superar con éxito la misión.

Access Denied: partiendo de la sencillez

Todo esto, en realidad, lo puedes averiguar tu en la web del juego, o imaginarte otra historia si quieres. Porque el propio Access Denied no se molesta en otorgarte apenas el más mínimo contexto. La propia pantalla de inicio muestra una vista de la habitación donde tendrá lugar toda la acción del juego. Aunque “acción” quizás no sea la palabra adecuada en este caso: al pulsar cualquier botón, una trampilla en el suelo se abre y eleva la primera caja, colocándola ante nuestros ojos.

Llega una nueva caja, ¿cómo se abrirá?

Una escueta guía nos detalla el uso de los botones. Podemos acercar o alejar la cámara, o subirla y bajarla para tener mejor perspectiva. También girar el cofre hacia la derecha o la izquierda, rotándolo en horizontal sobre su base. Además, contamos con un puntero que podemos mover con libertad por la escena. Esta será nuestra herramienta de trabajo principal: brilla ligeramente al situarse sobre un elemento que permita interactuar, y con él pinchamos o arrastramos sobre las partes que deseemos manipular. Cuando resolvamos el enigma, la misma plataforma se llevará la caja abierta y sacará una nueva.

Cuando menos es más

He de decir que no sabía muy bien qué esperar de este Access Denied. Me imaginaba quizás un argumento truculento sobre espionaje industrial, e intentos de introducir un contexto ciberpunk terrible. Con subtexto revolucionario pasado de intensidad, y tal vez unas cinemáticas un poco pochas para envolverlo todo.

Afortunadamente, no encontraremos nada de esto en Access Denied. En su lugar, el juego opta por un planteamiento muy puro, muy directo. Entiende plenamente que su mayor fortaleza es el placer de resolver los diversos misterios, de descubrir las mecánicas y el lenguaje específico de cada uno. Se despoja entonces de prácticamente cualquier artificio innecesario, para acabar ofreciendo una experiencia casi minimalista.

Hay bastante variedad de puzles a lo largo de los 36 niveles.

Este enfoque, en mi opinión, le sienta muy bien. Por poner un ejemplo: ni siquiera hay música durante las partidas. Desde el inicio la sustituye un sonido constante de lluvia de fondo. Por supuesto, si te molesta lo puedes desactivar, o ponerte tu propia música en casa. Es arriesgado, pero me parece un movimiento inteligente: si me ibas a ofrecer una melodía cansina y repetitiva, mejor así. Ese ruido blanco, en mi caso, me ayudó a concentrarme y sumergirme en el juego. Sólo estábamos las cajas por abrir y yo.

Una de las pocas concesiones de este título a la distracción es un reloj en la sala donde trabajas, que marca la hora real. No está allí por casualidad. A veces, te sorprendes al ver que los minutos han volado mientras cacharreabas con algún mecanismo particularmente peliagudo.

Access Denied y sus cajas misteriosas

Nos toca hablar del funcionamiento de los puzles. No quiero entrar en excesivos detalles, pues este es el único aspecto de Access Denied que tiene riesgo de spoiler. Pero en general, creo que están bien implementados y contamos con bastante variedad. Algunos consisten en manipular elementos mecánicos: colocar ruedas en una determinada posición o ir pulsando botones, mover palancas y tiradores. Otros están inspirados en resolver laberintos, o en conectar dos puntos siguiendo rutas. También los hay basados en descifrar criptogramas y símbolos extraños, en continuar secuencias, etcétera.

Parece sencillo, pero tiene truco…

Hay que tener en cuenta además la forma en la que el juego te comunica sus intenciones. Salvo al enfrentarse a ese primer cofre, que hace las veces de tutorial, no hay ninguna indicación en palabras sobre cómo resolver cada misterio. Por lo tanto, la observación es clave. La solución podría estar reflejada en un leve cambio de color, o en un sutil sonido. No en vano se le pueden dar vueltas a los dispositivos que deseamos abrir.

Los primeros son bastante evidentes: un calentamiento que sirve para ir asimilando unas nociones básicas. Más de un enigma se podría resolver mediante mero ensayo y error. Pero rápidamente las cajas empiezan a tener varias caras, cada una de ellas un problema en sí misma. Poco a poco, se va haciendo más complejo entender qué demonios te piden que hagas, o incluso en qué orden deberías ir encajando las distintas pistas con las que cuentas.

Ante todo mucha calma

Aún con todo, la curva de dificultad se ha ajustado adecuadamente. Se pone a prueba nuestro aprendizaje de forma correcta. Obviamente, la experiencia de juego va a depender de la destreza lógica y capacidad de deducción de cada persona. Siempre te puedes atascar en un punto concreto, para después encontrar la siguiente prueba sorprendentemente fácil en comparación. Pero al menos en mi caso, y no me considero especialmente espabilado, no me he visto en aprietos serios hasta fases ya bastante avanzadas.

Las pruebas se vuelven progresivamente más complejas.

Tienes también siempre algo a tu favor: una total falta de presión. Access Denied no pone un contador contrarreloj para resolver los puzles. No hay posibilidad de equivocarte en un problema de tal forma que no haya vuelta atrás. Tampoco mueres, ni llegas nunca a una pantalla de Game Over. De modo que puedes dedicarle a cada cosa su debido tiempo, con calma. Al final, su mayor valor es este: lo inteligente que te sientes cuando por fin encuentras la solución a un enigma que a priori parecía imposible. Lo de piratear datos secretos no deja de ser un macguffin, una excusa para que te sientes frente al juego en primer lugar. Esa sensación engancha, y el cerebro te pide seguir, a ver si logras abrir una caja más.

Para acabar

Para este análisis partía con todo en contra, la verdad. El género de puzles no es mi favorito. Por motivos personales, cuando se decidió en la redacción que escribiese sobre este juego, me venía un poco mal. Siempre se intenta abordar una reseña de forma neutral, pero a veces es sencillo.

Access Denied ha sabido invertir las tornas. No sólo ha logrado superar mis prejuicios: los ha convertido en respeto por un título con un buen diseño. Pese a unos valores de producción seguramente muy modestos, ha sintetizado elegantemente en la experiencia que quería ofrecer.

¡Nivel superado!

Como tampoco es un juego excesivamente largo, no resulta inabarcable. Las pruebas nunca son injustas, siempre les puede encontrar una lógica, así que no dan sensación de dificultad frustrante. Sólo le puedo achacar un control un poco torpe en algún momento muy específico, y no me parece algo grave.

En definitiva, me ha acabado gustando bastante la experiencia. Espero que os apuntéis conmigo a abrir una cerrajería futurista, y que le deis una oportunidad a Access Denied.

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Redactor

Dándole a los videojuegos desde que venían en casetes. Mi mascota se llama Zelda y podría salvar Hyrule sin Link. Padre de un frikillo de segunda generación.

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