Once años. Once años de espera. Once años desde que destruimos el Aigaion. Once años desde que liberamos Gracemeria… Once años desde el último Ace Combat digno de su nombre. Hoy, todo este tiempo vacío ha cobrado sentido gracias a su séptima entrega. Rindámosle homenaje.

No podemos entender qué ha supuesto Ace Combat 7 sin repasar antes el recorrido de la saga. Ace Combat 4 salió en 2001, Ace Combat 5 en 2004, Zero en 2006, el sexto en 2007… Y desde entonces, solo entregas mediocres en portátiles, juegos menores para móviles, una broma pesada llamada Assault Horizon y un free-to-play sin alma de nombre Infinity.

Una mirada al pasado

El caso de Assault Horizon (2011) fue particularmente doloroso y preocupante. En pleno auge del shooter americano, Bandai Namco decidió adaptar su saga a la nueva moda. Se apartaron los países ficticios en pro de otro conflicto más entre Estados Unidos y Rusia. Se añadieron niveles de shooter on-rails en primera persona y estrenaron un nuevo sistema de combate aéreo terriblemente scripteado. Bastaba con acercarse a un enemigo por detrás para iniciar una especie de piloto automático que lo perseguía por nosotros. Eliminaba la necesidad de vigilar con el terreno, predecir los movimientos del rival y, en esencia, cualquier incentivo para maniobrar por nosotros mismos. Espectacularidad por encima de la jugabilidad, ese era su lema.

Un caza explota

La siguiente entrega de sobremesa fue Infinity (2014), que repetía misiones de anteriores Ace Combat y tenía un sistema de energía que nos impedía jugar cuando quisiéramos. El combustible necesario para llevar a cabo las partidas se conseguía o esperando o pasando por caja. También podía obtenerse como recompensa aleatoria al completar misiones, al igual que el resto de contenido. Como Tekken Revolution y Soul Calibur: Lost Swords, fue uno de los experimentos de Bandai Namco para llevar sus sagas al formato free-to-play.

Un año después, se anunció Ace Combat 7: Skies Unknown. Llevaba su número en el nombre, así que formaba parte de la continuidad, no era otro spin-off… Pero no podía fiarme después de sus antecedentes. Sin embargo, poco a poco se fueron desvaneciendo las dudas: en los tráileres y la jugabilidad que iban mostrando se sentía la identidad de la saga, y el equipo había dejado claro que querían tomarse su tiempo en este nuevo título. Había una dedicación detrás, ganas de hacer bien las cosas.

Sumergiéndonos entre las nubes

Y aquí estamos, por fin con esta obra en nuestras manos. Os contaría tantas cosas de este viaje, tantos momentos épicos y de tensión si los spoilers no me lo impidieran… Pero hagamos las debidas presentaciones. Ace Combat no es un simulador, sino un arcade. Busca ser directo e ir de cabeza a la acción. Los aviones cargan con docenas de misiles, la maniobrabilidad es sencilla y mezcla cazas reales con ideas futuristas. No estaremos luchando contra nazis, soviéticos o americanos, sino entre aliados de Osea y soldados de Erusea. Entraremos en un mundo que cicatriza por el impacto de un gran meteorito, donde el ascensor espacial es una realidad y los drones poseen una inteligencia sin parangón.

El juego conecta con los sucesos de Ace Combat anteriores, pero todo es autoexplicativo y está pensado como título independiente. Prueba de ello es su tutorial, con un aprendizaje mucho más suave y progresivo que en otras entregas. Esto hace de Ace Combat 7: Skies Unknown un punto de entrada ideal para los nuevos jugadores. No dispone de demo, pero si tenéis una Xbox 360 podéis descargar la de Ace Combat 6: Fires of Liberation y catar cómo se siente a los mandos un juego moderno de la saga.

Drones de combate

Ace Combat 7 mantiene casi todos los añadidos de su antecesor y los pule para una experiencia plenamente satisfactoria. Además, añade elementos propios, como el clima o las nubes. No son solo un componente estético, sino que repercuten directamente en la jugabilidad. Por ejemplo, las nubes limitan nuestro campo de visión y cruzarlas facilita el esquivar misiles, pero esto es también un recurso que el enemigo usará en nuestra contra. Permanecer demasiado tiempo en ellas congelará los reactores, así que no podemos abusar de sus ventajas.

Hora de levantar el vuelo

El resultado es un control fiable y preciso que responde maravillosamente. Ahora bien, si lo de inclinar el avión a un lado y mover los alerones para girar es dificultar demasiado la maniobra, está disponible un control adaptado que hace todo lo necesario para girar con solo mover el joystick. Además, la variedad de aviones y armas aseguran que encontremos el caza adecuado a nuestros gustos. Los hay más rápidos, más resistentes, con armamento aire-tierra, con ametralladora potenciada… De hecho, Ace Combat 7 estrena un árbol de progresión en el que podremos comprar aviones, armas y piezas de mejora con los puntos que obtendremos al final de cada misión y jugando al multijugador.

De nada servirían todas estas opciones sin una campaña a la altura. Por suerte, cumple con creces. Tiene el conjunto de misiones más diverso de la saga, siempre sobrevolando los mismos principios pero en constante reinvención. Podríamos clasificar los niveles en objetivos defensivos, objetivos de eliminación y objetivos de puntuación. Los defensivos son aquellos en los que debemos escoltar o defender un transporte aliado, los ofensivos consisten en eliminar unos enemigos concretos y las misiones de puntuación nos piden llegar a la cifra requerida en el tiempo establecido. Estas últimas son especialmente exigentes, pero todas recompensan a aquellos jugadores que dedican unos minutos a valorar el avión más adecuado y la hoja de ruta óptima.

Caza sobre el mar

En general, los tres niveles de dificultad están muy bien medidos, siendo Fácil para los que buscan una aventura cómoda, Normal para los que quieran mantenerse alerta y Difícil para los que han venido a librar una guerra. Existe un cuarto nivel de dificultad desbloqueable llamado As apto solo para los más exigentes.

Hechos, no palabras

La historia gira entorno al caos y hay un evento concreto que sabe transmitir este concepto de una forma inesperada. Sin embargo, no vamos a vivir una trama demasiado memorable. Cumple su función de cohesionar la jugabilidad con una meta que nos dé una excusa para seguir avanzando, pero nada más. Los giros de guión son cuestionables, el conflicto no logra la profundidad necesaria y los personajes son, en su mayoría, demasiado planos. Se esfuerza, pero se queda en la superficie.

Los diálogos durante las misiones otorgan cierta personalidad a los demás pilotos, aunque esto puede suponer un problema para muchos. El juego está traducido, pero no doblado, y leer las líneas que aparecen en pantalla durante la refriega es una tarea complicada. No solo sirven para enriquecer el plantel, sino que son la única vía de información acerca del estado de la misión, posibles sucesos inesperados y consejos para afrontarlos. No poder seguir adecuadamente el doblaje puede hacer cojear la experiencia en más de una ocasión.

Desarrollo argumental a parte, la campaña está perfectamente equilibrada. El ritmo de la acción se mantiene en perpetuo aumento, con fases de infiltración y sigilo cuando más necesitamos una alternativo al tiroteo constante. La tensión siempre está ahí, pero donde más nos emocionaremos es en el frenesí del duelo singular contra los ases enemigos. Estos rivales son capaces de maniobras que a nosotros seguramente ni se nos habían ocurrido. Se avanzarán a nuestros movimientos y deberemos darlo todo para derribarlos. También hay estructuras mastodónticas, como viene siendo costumbre en Ace Combat, pero son menos numerosos de lo que cabría esperar. Echamos en falta más construcciones faraónicas, más bastiones aéreos inescrutables. Eso sí, los últimos compases son épicos, un fantástico final a nuestra carrera como pilotos.

Focos en la noche

Perspectivas nunca vistas

El juego goza de modelados detallistas para las unidades aéreas. En el aire todo luce estupendamente, con destacada mención a la iluminación tan natural. Atravesar una nube cubrirá nuestro cristal de gotas que se deslizarán y desaparecerán al coger velocidad, un hermoso efecto. Si nos acercamos al suelo, veremos que los transportes de tierra, los edificios y los bosques no gozan de los mismos recursos gráficos, pero esto solo lo notaremos si estamos a punto de estrellarnos contra una colina. Ace Combat 7 tiene un apartado visual de escándalo y una banda sonora igualmente espectacular que sabe resaltar la intensidad del momento. Orquesta y coros ilustran la danza que traza la estela de los aviones.

Si bien la campaña es tremendamente rejugable, hay otros modos que redondean el título. Dentro del selector de misiones encontraremos la opción de vuelo libre. Aquí podremos regresar a los escenarios ya visitados para explorarlos sin enemigos ni peligros más allá del riesgo de colisión. También dispondremos de un modo multijugador en línea con cinco mapas. Permite partidas de todos contra todos, duelo a muerte y batalla por equipos, unas opciones algo limitadas.

Por último, en su versión para PS4 incluye un modo VR con cinco misiones exclusivas. Esta modalidad traslada los indicadores e interfaz a los aparatos de la cabina. Elementos como el radar o el horizonte artificial se integran de forma natural en el entorno. Además, la mira de nuestro casco servirá para guiar los misiles, así que deberemos apuntar manualmente a los objetivos con la cabeza y mantenerlos centrados si queremos atinarles. En conjunto, es una potente experiencia que vale la pena probar.

Un reencuentro en lo más alto

Volvemos a surcar los cielos libres, emocionados, recordando por qué esta saga tiene unos fans tan acérrimos. Han pasado once años, ha habido dudas y decepciones, pero la gloria de antaño vuelve a brillar. Ace Combat 7: Skies Unknown es un digno heredero, una obra que entiende perfectamente qué hizo grandes a sus antecesores. No solo los iguala en sus mayores virtudes, sino que incluso les supera en varias de ellas. ¿El mejor de la saga, quizás? Eso es una afirmación demasiado subjetiva, pero no cabe duda de que está arriba, muy arriba, en el azul profundo de la estratosfera.

Un cielo azul

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Redactor

Ingeniero catalán aficionado a calcular por qué tu juego favorito no cumple las leyes de la física. En los fightings cojo a los que dan abrazos.

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