El considerado como primer videojuego de la historia recibe el nombre de “Tennis For Two”. Este fue desarrollado en 1958 por el físico William Higinbotham a través de una computadora analógica conectada a un osciloscopio. Curiosamente, nunca llegó a comercializarse y se llegó a pensar que los videojuegos jamás llegarían a tener éxito como industria.

Sin embargo, lo cierto es que la industria del videojuego ha pasado en unas cuantas décadas de ser una simple curiosidad tecnológica, a convertirse en una de las mayores industrias del entretenimiento en cuanto a volumen de facturación.

El videojuego es una industria cultural de una importancia creciente que no parece alcanzar un límite. No solo está adquiriendo progresivamente más poder en el ámbito económico, sino que cada vez posee un carácter más transversal. Su capacidad de penetrar en los distintos entornos sociales, desde los más jóvenes a los más mayores, tanto hombres como mujeres, es un reto difícil de alcanzar para el resto de las industrias culturales.

Además de su papel en el entretenimiento, su carácter instrumental también tiene suma importancia. los videojuegos pueden estar diseñados para educar o formar a los más jóvenes, para llevar a cabo una difusión cultural e incluso para realizar una crítica a la sociedad y a la política.

UN PROBLEMA REAL

Sin embargo, no todo en el mundo de los videojuegos es positivo, y a eso vamos. Como cualquier entretenimiento, un exceso de su uso y disfrute puede acabar siendo perjudicial. Podríamos decir que la adicción a los videojuegos es un fenómeno reciente. De hecho, no fue hasta el año pasado cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la adicción a los videojuegos como un problema mental, incluyéndolo en la Clasificación Internacional de Enfermedades.

«Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) generan profundos cambios en nuestra sociedad. Como esta influencia es especialmente notable en los adolescentes, se hace imprescindible describir posibles desadaptaciones para evaluar el impacto en el desarrollo psicosocial, concretamente en el proceso de socialización y adquisición de la identidad personal».

Sería una absurdez negar que muchos videojuegos están diseñados para enganchar a los jugadores y que introducen técnicas semejantes a los juegos de azar. Las cajas de botín son buena muestra de ellos. Se trata de artículos virtuales que se utilizan para conseguir otros objetos aleatorios dentro del propio juego. Sin duda, es una práctica dañina para los videojuegos y, especialmente, para los jugadores, pero es una estrategia de oro para las empresas.

Y es ahí donde el problema adquiere un matiz doble. Por una parte, el azar. El hecho de conseguir cosméticos legendarios incita a intentar adquirir el artículo que deseas comprando unas cuantas cajas más. Por otra parte, los beneficios que generan las empresas. Las loot boxes proporcionan una cantidad inmensa de dinero. Esto lleva a las desarrolladoras a reforzar sus estrategias de marketing para incitar a los jugadores a comprarlas. Ya sea con ofertas o packs exclusivos.

DEBEMOS COLABORAR JUNTOS

La adicción a los videojuegos es un problema real. No solucionamos nada haciendo la vista gorda, pero debemos tomar consciencia de ello. Tanto el Gobierno y los medios convencionales como la industria del videojuego deben colaborar juntos para buscar soluciones.

El problema es que, mientras que los gobiernos se centran en decir que los videojuegos “causan adicción y son dañinos”, la industria se cierra en banda y afirma que “la adicción es una invención”. Por si fuera poco, los medios convencionales no ayudan a poner paz entre ambas partes. Como vimos recientemente, resulta más eficaz y lucrativo decir que “fortnite causa una adicción similar a la heroína”. Sin embargo, no se lo piensan dos veces a la hora de incluir un spot publicitario sobre una casa de apuestas. Las visitas son las visitas y, por lo que parece, son más importantes que la salud de las personas.

Una mayor preocupación de los gobiernos por entender y reforzar los aspectos positivos de los videojuegos; junto con un sistema de autorregulación promovido por la industria son claves para solucionar el problema. Sin embargo, por el momento, hablar de cooperación entre ambas partes parece ser una utopía.

A veces incluimos enlaces a tiendas en línea. Si hace clic en uno de los enlaces y realiza una compra, podemos recibir una pequeña comisión. Esto nos ayuda a poder seguir adelante con la web.


Estudiante de periodismo y un intento de periodista de videojuegos. Cuando no estoy pegado a una consola estoy..., nah pegado a una consola. Dame un mando y Mass Effect si quieres hacerme feliz

Deja tu mensaje

Tu email no será publicado nunca. Los campos marcados con asterisco (*) son obligatorios.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.