No os voy a engañar, desde que conocimos la fecha de lanzamiento del esperado remake del Resident Evil 2, prácticamente imploré a Kysu que me dejara ocuparme del análisis. No porque sea uno de los juegazos con mejor pinta del año, ni porque yo sea el mejor analizando este tipo de juegos, sino porque esta saga de Capcom me ha acompañado durante gran parte de mi vida, ya sea a través de sus obras estandartes o más tristemente con sus múltiples juegos de segunda. Pero fue precisamente el Resident Evil 2 original, al que este remake hace homenaje, con el que di el primer paso en un mundo donde había que sobrevivir al horror.

Resident Evil 2 Remake

Adentrarme en este juego ha supuesto para mí un encuentro con mi yo del pasado, un choque directo contra los recuerdos y emociones que causó en mí la intro original en 1998, la cual me aterraba, y a la vez cautivaba, profundamente. Y es que a mi primo mayor le debió parecer divertido traumatizar a un pobre niño de ocho años con el que se convertiría en uno de los videojuegos de terror más famosos y mejor valorados de la generación.

He sufrido para poder escribir este artículo. Me he enfrentado a cientos de zombies y he ahorrado cada bala y hierba para poder llegar hasta aquí. No ha sido un camino fácil (el modo Hardcore se las trae), pero el viaje, al igual que aquel que emprendí hace tantísimos años, ha merecido la pena con creces.

De nuevo volvemos a la aterradora Raccoon City para hacer turismo de riesgo acompañados de viejos (¿o jóvenes?) conocidos, a los que Capcom les ha dado un buen lavado de cara, uniformes nuevos, e incluso voces diferentes para adecuar el nuevo contenido y tono de la obra.

El inmenso realismo del motor Re Engine, cuyo punto flaco sigue siendo el pelo de los personajes, ofrece un increíble aspecto a nuestros queridos personajes del 98. Capcom también ha aprovechado la ocasión para modernizar ciertos aspectos, como el uniforme de los protagonistas, a un aire más moderno, aunque sinceramente, podemos decir que a Claire le han cambiado la ropa directamente, sin más.

También los diálogos han sufrido bastantes modificaciones, haciéndolos más creíbles y aumentando la personalidad y profundidad de los personajes durante el escaso tiempo que interactúan los unos con los otros, sobre todo las de los secundarios; todo gracias a las increíbles expresiones faciales que el Re Engine proporciona. Eso sí, algunos momentos no superan al original ni de lejos por muy fanboy que suene al decirlo.

El nacimiento de dos héroes

Pero dejémonos de introducciones y vamos al lío. El juego nos ofrece, como el original, empezar la aventura con uno de los dos protagonistas: Leon o Claire. Realmente no importa el orden con el que juegues, ya que la historia solo se completará totalmente en la ronda del segundo personaje que escojas.

El juego comienza en una gasolinera a las afueras de Raccoon City, donde nos toparemos con el problema zombie de primera mano y tendremos que resolver la situación rápidamente antes de encontrarnos al segundo personaje y dirigirnos juntos a la ciudad. A más de un novato la escena de la trastienda se le grabará en la memoria como a los veteranos la de aquel primer zombie de la mansión. La recreación es totalmente espectacular y un inicio inmejorable para la aventura.

Es en este primer enfrentamiento donde nos damos cuenta que apuntar y disparar, a pesar de contar con la cámara al hombro y una mirilla, no es tan fácil como en entregas más modernas de la saga. Deberemos tener paciencia para concentrar nuestros tiros en las zonas más vulnerables de los enemigos, y mantener unos segundos la atención premiará nuestra puntería con mayor efectividad y precisión. Eso sí, los zombies, aunque lentos, no dejarán de moverse y fallaremos muchos disparos antes de cogerle el truco a estos podridos. No os despistéis, su andar estrambótico engaña cuando se van acercando y pueden agarraros rápidamente cuando quieren. A veces será mejor pegarles un tiro en la rodilla y correr cuando se hayan caído. Y ya que hablamos de tiros, ¡qué maravilla de animaciones y de físicas las de los desmembramientos! Podemos básicamente destrozarle todas las extremidades a los zombies hasta convertirlos en torsos renqueantes. La potencia de fuego de nuestras armas hará las maravillas de los amantes del gore.

Volviendo a los protagonistas, que tras una cinemática que homenajea también la original, buscarán refugio en la comisaría, donde empezará la verdadera aventura. Aquí entrará en juego ese elemento de investigación y supervivencia que hizo tan famoso el género. Encontraremos diversas clases de puzles y muchas cerraduras que desbloquear, así como muchos archivos para leer y descubrir lo que ha ocurrido en la ciudad y en los escenarios que visitamos. La munición y los recursos curativos escasean mucho y pronto aprenderéis que disparar sin pensar es la mejor forma de quedarte sin balas a merced de los enemigos. La mejor forma de sobrevivir los primeros compases de la historia será mantener la cabeza fría, huir de los enemigos cuando el enfrentamiento no sea inevitable e ir buscando las pistas y herramientas necesarias para escapar de la comisaría.

También como en el original, en un momento de la aventura tomaremos el control de Sherry (si jugamos con Claire) o Ada (si jugamos con Leon). La parte de Sherry es la más original y cinematográfica, aunque no requiere demasiada habilidad, mientras que la de Ada es breve y con una mecánica muy forzada para justificar el cambio de personaje de una forma algo innecesaria.

Sobrevivir usando el método de Marie Kondo

La gestión del inventario puede convertirse en un calvario para los jugadores más jóvenes, acostumbrados a cargar enormes cantidades de armas en sus bolsillos. Más de una vez tendréis que dejar objetos importantes en el escenario y obligaros a volver al baúl más cercano para dejar algunos objetos y conseguir el espacio que necesitéis. No cojáis cosas por gusto, haced que cada espacio ocupado merezca la pena. Eso sí, en este remake podréis conseguir riñoneras con las que aumentar el límite de vuestro inventario y poder cargar con más objetos… lloricas.

El uso de las armas cuerpo a cuerpo y granadas ha sido reinventado de una forma tan útil como espectacular. Si un enemigo nos coge, y tenemos un cuchillo o una granada equipados, podremos usarlo pulsando un botón justo a tiempo para quitárnoslo de encima, ya sea clavándoles el cuchillo o metiéndoles una granada en la boca (con resultados explosivos). Usar el cuchillo de la forma tradicional contra los zombies también es válido, pero estos se desgastan rápidamente y pronto habrá que sustituirlos. No os lo recomiendo si andáis cortos de hierbas curativas.

A diferencia del original, aquí los enemigos atravesarán las puertas persiguiéndonos, por lo que tendremos que tener mucho cuidado cuando volvamos sobre nuestros pasos ya que podemos encontrarnos con alguien hambriento que espera nuestro regreso.

Y es que el bestiario que nos ofrece el juego es bastante similar a la aventura del 98, y eso significa escaso, pero contundente. Los zombies serán los enemigos más abundantes, como no podía ser de otra forma, acompañados de lyckers, perros zombies y zombies plantas que sustituyen (válgame la redundancia) a las plantas zombies originales. Aparte de algún enemigo pesado más, nos toparemos con varios jefes finales que nos pondrán las cosas difíciles, sobre todo el incansable Mr. X, del cual tendremos que escapar buena parte del juego. Y os lo aseguro, este enemigo puede ser muy, muy, muy cansino. ¡PERO EXAGERADO, ¿EH?!

Los lyckers merecen una mención aparte, ya que finalmente su falta de visión ha sido plasmada en el juego, haciéndolos enemigos temibles si te oyen aproximarte, pero inactivos si no. De modo que guardad las balas si no lo tenéis claro y pasad junto a ellos (o bajo ellos) lo más lentos que podáis. La tensión está asegurada.

No obstante, se echan en falta unos cuantos enemigos en este remake: los cuervos (enemigos clásicos de la saga), las arañas gigantes de las alcantarillas (solo de pensar en el realismo de estos bichos con el Re Engine me entran escalofríos), la polilla gigante del laboratorio (vale, a nadie le importa que no esté) y las plantas zombies, estas últimas al menos en esencia en su transformación a zombies plantas. Debido al diseño del remake, imagino que programar una bandada de cuervos zombies en movimiento que atacase al personaje con el control de apuntado existente hubiera hecho que el tiro nos lo pegásemos nosotros de pura frustración, pero esto son solo conjeturas mías…

La comisaría será el escenario que más recorramos durante el juego, explorando sus muchos rincones y saqueando cada brizna de hierba y bala existente. Y ojo, Resident Evil 2 es un juego muy breve si lo comparamos con los de hoy en día. No critico este aspecto porque la duración no hace un juego mejor, pero debéis tener en cuenta que una primera pasada os durará de 5-6 horas y una segunda 3-4. Eso sí, el juego es bastante adictivo en cuanto a rejugabilidad, ya que podréis desbloquear nuevos trajes, cambiar idiomas e incluso banda sonora (pasando por caja) para probar la experiencia de una forma totalmente distinta e incluso nostálgica. Incluso han rescatado los modos extra de Hunk y Tofu, los cuales plantean un estilo de juego totalmente diferente respecto a la aventura principal. Y si todavía queréis más, ¡hay un montón de méritos y desafíos que completar a medidas que os vais pasando las diferentes campañas!

Cuando el Modo Hardcore antes se llamaba Normal

Y ya que menciono lo de jugar diferentes partidas, hablemos de las diferentes dificultades de juego. Tenemos 3 para empezar: Principiante, Estándar y Hardcore. Como uno es veterano (y masoca), decidí empezar en Hardcore solo por la peculiaridad de que el sistema de guardado era similar al de los originales. Esto significa que se elimina la opción de guardado automático presente en los otros modos y toca guardar manualmente la partida en las máquinas de escribir, pero además solo si contamos con una cinta de máquina de escribir, lo que hace que no podamos guardar indiscriminadamente, sino usando la cabeza.

Este modo hace honor a su nombre, pero en ocasiones se antoja demasiado injusto. Me explico: no es lógico gastar más de 24 balas en la jeta de un zombie y que este, por muy Modo Hardcore que sea, no muera. Echo en falta un Modo Realista, en el que si te muerden estás muerto, pero si das en la azotea a un zombie este caiga y muera. Incluso si te dan la mitad de la munición del Hardcore, que ya de por sí es escasa, sería muchísimo más divertido jugar una experiencia así, que por otro lado, en el Modo Hardcore a veces se hace frustrante.

Resumiendo, el viaje que emprenderéis en este nuevo Resident Evil 2 es un perfecto homenaje al original que respeta las bases y las amplía en la medida que la tecnología actual se lo permite. Es perfectamente jugable para cualquier clase de jugador que se atreva a experimentarlo gracias a sus diferentes modos de juego, y el hecho de que los protagonistas no sepan nada de lo sucedido en la primera entrega, lo hace perfecto para empezar en la saga ya que no limita el poder disfrutarlo por separado. No es un videojuego ni un remake perfecto, pero es sobresaliente. Capcom demuestra con este Resident Evil 2, y hace más de una década con el remake de la primera entrega, que sabe desempolvar sus viejas glorias del pasado y hacerlas volver a brillar. ¿A quién no le apetece ahora un reencuentro con el tito Némesis?

Me reservo para otro artículo los puntos negativos que he podido encontrarle a esta joya mientras me preparo para la cuarta ronda en Modo Estándar (en serio, después del Hardcore es un paseo por el campo, ¡probadlo!).

¡Nos leemos!

Artículo por: Carlos Rodríguez
Guardián del Holocrón. Superviviente de Raccoon City. Trotamundos del Yermo. Ningún hombre vivo puede despeinarme.

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