Mucho se está hablando últimamente de Sekiro: Shadows Die Twice y la dificultad de los videojuegos. No han faltado los iluminados que han salido a decir que si no juegas a juegos difíciles o en la dificultad más alta no eres un verdadero jugador. Pero bueno, todos sabemos que si los tontos volasen no veríamos la luz del sol. Huelga decir que cada uno puede jugar a los juegos en la dificultad que quiera y que no por eso es mejor o peor ni se va a disfrutar más o menos. Algunos prefieren que los videojuegos sean un reto y otros prefieren disfrutar tranquilamente de la diversión.

En mi humilde opinión, creo que es simplemente una cuestión de tiempo. He jugado a muchos títulos y nunca me he encontrado con uno que me hubiese hecho pensar que era imposible. Todos podemos jugar a cualquier juego en la dificultad más alta. La única diferencia es el tiempo que cada uno necesita para aprender a jugar y dominar el título así como la paciencia que tenga. Y, evidentemente, Sekiro: Shadows Die Twice está dentro de esta regla. Quizá, la única excepción a esta norma son los juegos de puzles. Los títulos de lógica y rompecabezas pueden ser una auténtica barrera para los que no disfruten de ello y The Witness es un claro ejemplo.

Como dije en mi análisis, Sekiro: Shadows Die Twice no es un juego difícil, es un juego complicado de dominar. Y lo es porque nos obliga a jugar como el juego quiere. Sin ningún tipo de margen y sin posibilidad de decidir. Simplemente nos exige por la fuerza que aprendamos cómo se juega o moriremos una y otra vez hasta terminar frustrados. No creo que este último título de From Software necesite un modo fácil. Es más, pienso que es un juego perfectamente medido en su dificultad. Si bien es cierto que nos va a pedir mucho tiempo si queremos aprender a jugar bien. No es un juego inalcanzable para nadie y una vez aprendes a hacer parrys se vuelve realmente sencillo y satisfactorio; pero el tiempo que cada uno necesite para aprender ya es personal.

Lo peor que tiene el juego es que no perdona. Los golpes son demoledores y cada vez que nos alcancen nos dejarán tiritando. Cualquier fallo nos penalizará de forma brutal hasta que consigamos hacer los combates casi a la perfección.

La diferencia con otros juegos es que no podremos subir de nivel ni mejorar nuestros atributos más de lo que el juego nos permita. En juegos como Fallout o Skyrim podemos viajar hasta encontrar armas o armaduras mejores perdidas por el mundo. En otros juegos que tienen nivel, podemos farmear hasta estar unos cuantos niveles por encima de lo que necesitamos. Sin embargo, en Sekiro: Shadows Die Twice no vamos a tener ninguna oportunidad así. Por eso mismo, vamos a tener que usar todos los recursos que tengamos a nuestra disposición. Vamos, pues, con unos consejos para pasarnos este juego.

Perfección shinobi

Lo más importante es perder el miedo a bloquear ataques. Por muy fuerte y contundente que sea el golpe que intente propinarnos nuestro contrincante, se puede parar. Es cierto que algunos ataques llegarán acompañados con un símbolo rojo que indicará que no se pueden detener. Pero, incluso en estos casos se puede realizar un parry perfecto. Sin embargo, a lo que me refiero es a tener en cuenta que podemos bloquear muchos ataques seguidos. Hay que perder el miedo a que nos derriben o a sufrir daño. Nuestro ágil shinobi puede con mucho más de lo que pensamos. Además, aunque llenar la barra de postura nos dejará completamente vendidos, en ocasiones es mejor jugársela.

Machacar el botón de bloquear puede ayudarnos al principio pero lo importante es ver el momento justo en el que hay que defenderse. Así, poco a poco dominaremos la técnica. Tendremos un margen más amplio de tiempo para hacer un parry que en otros títulos similares. Pese a ello, el juego nos va a pedir que seamos muy ágiles y tengamos unos reflejos y una capacidad de reacción digna de un auténtico shinobi.

Atacar sin descanso

Otro aspecto muy importante es el cambio en la resistencia o stamina. Nuestro personaje no se cansará y podrá atacar y correr indefinidamente. Sin duda, un arma de doble filo que tendremos que aprovechar a nuestro favor. Atacar sin dar cuartel a los enemigos da un resultado muy bueno. Es cierto que, especialmente al principio, será una estrategia arriesgada que nos granjeará más de una muerte. Pese a ello, poco a poco empezaremos a dominar los parrys y podremos trasformar esta pequeña debilidad en una fortaleza. Muchos enemigos no reaccionan bien si somos muy agresivos contra ellos así que aprovechad esta oportunidad. Además, en caso de que consigan romper nuestras defensas o hacernos algún parry, podremos hacer lo mismo y devolver la pelota a su tejado.

La ayuda de la mecánica

La prótesis shinobi parece un poco inútil al principio pero es importante intentar mejorarla y aprender a usarla. En realidad es importante utilizar los petardos. Aunque todas las herramientas tienen su utilidad, ninguna se puede comparar con lo rotos que están los petardos. Es cierto que el fuego mejora mucho al final del juego cuando lo podemos combinar con una habilidad. Y, del mismo modo, el hacha es muy útil a partir de la tercera y cuarta mejora. Pero es que los petardos podemos conseguirlos casi al empezar al juego, prácticamente no gastan emblemas y nos servirán para aturdir hasta a los jefes más duros.

Aunque personalmente recomiendo esta herramienta, no olvidéis probarlas todas y utilizarlas a menudo en combate.

Salto y verticalidad

Una de las grandes novedades de Sekiro: Shadows Die Twice reside en su verticalidad y en la posibilidad de saltar cuando queramos. De nuevo, es importante aprovechar y explorar todas las posibilidades de esta mecánica. Saltar sirve tanto para esquivar ataques como para huir y enfocar el combate desde otra perspectiva. Aunque suele ser una opción menos útil contra los jefes, nos servirá para facilitarnos el camino hasta llegar a ellos.

Unido al salto tenemos la opción del arpeo. Esta funcionalidad de la prótesis shinobi nos permitirá cambiar rápidamente de posición o incluso elevarnos en el aire para alejarnos o esquivar ataques.

Inmortalidad

Vamos a morir mucho en Sekiro: Shadows Die Twice, pero mucho. Aunque aprovechar la muerte va a ser otro factor importante a tener en cuenta en este juego. Además de garantizarnos una segunda oportunidad contra los enemigos normales podremos utilizar la resurrección hasta tres veces contra jefes. Evidentemente solamente una vez por cada una de sus barras de vida. Aunque no es sensato confiar en la opción de resucitar si morimos, tendremos que tenerlo en cuenta a la hora de afrontar algunos ataques o de maximizar el daño.

Objetos

Por último, aunque no por ello menos importante, no hay que olvidar que el juego nos ofrece una gran cantidad de objetos que podemos utilizar. Algunos mejoran nuestras estadísticas, nos permiten ser más sigilosos o incluso pueden aturdir a los enemigos. No soy muy fanático de utilizar objetos en este tipo de juegos pero reconozco que algunos son muy útiles. Además, es vital recordar que el juego se puede pausar en cualquier momento. Podremos aprovechar para tomarnos un respiro o para pensar qué objeto utilizar en cada momento.

Al final, solamente nos queda una opción en Sekiro: Shadows Die Twice. Ser uno con nuestra espada y mover los dedos y los ojos a la velocidad a la que un shinobi desenvaina su arma. Es importante entender los tiempos del juego y ser conscientes de las limitaciones del personaje. Si explotamos hasta el límite a Lobo y dejamos de luchar para empezar a bailar con los enemigos no tendremos ningún problema. Además, seremos partícipes de un combate fluido y bonito pocas veces antes visto en un videojuego.

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Redactor

El día que nací ningún bosque susurró mi nombre, pero quizá algún día oigáis hablar de mí. Me gustan los videojuegos que te cuentan una historia mientras la vives.

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