Hacía mucho tiempo que esperaba este videojuego. Había llegado a pensar que nunca podría jugar a la tercera entrega de esta saga. Pero, finalmente, Gunfire Games anunció que pensaban continuar con Darksiders. La tercera entrega estaba en desarrollo y las aventuras de los jinetes del apocalipsis iban a continuar.

Tras la segunda entrega, reconozco que tenía sentimientos encontrados. Sin embargo, pude probar el juego en la Madrid Games Geek y reconozco que me apasionó lo que jugué. Lamentablemente, el producto final no ha estado a la altura de lo que mostraron ni de la saga. Darksiders III ha sido una completa decepción.

Creo que el gran problema de la desarrolladora ha sido el miedo. Estuvieron a punto de quebrar y han tenido cierto temor a innovar en este título. Así han optado por hacer lo más “sencillo”: transformar su juego en un Souls. Aunque es una fórmula que funciona bastante bien, no han conseguido imprimir en Darksiders III un matiz genuino y ha quedado un juego que carece de identidad propia.

Muchas veces abusamos del termino souls en los videojuegos. Normalmente se usa cuando un juego es un poco difícil o utiliza alguna de las mecánicas que tiene esa saga. Sin embargo, esta vez está totalmente justificado utilizarlo porque han copiado flagrantemente todo lo que caracteriza a los juegos de Miyazaki.

Sin más, vamos a ver lo que ofrece Darksiders III y en qué acierta y falla.

Un parche en la historia

De nuevo, tengo la sensación de que sigue los pasos de su predecesor. La historia de Darksiders III no aporta prácticamente nada al universo ni a los hechos que nos relataba la primera entrega. Es una historia paralela que sucede entre el prólogo y los primeros capítulos de la historia de Darksiders pero que no avanza en la trama.

En esta ocasión controlaremos a Furia. El consejo encargará a la jinete que busque y asesine a los siete pecados capitales. El único motivo aparente para hacerlo es conservar el orden y el equilibro con el que nos llevan atormentando desde el primer título.

Durante el transcurso de la historia, empezaremos a ver lo que ya sabemos todos; que los buenos no son tan buenos y los malos no son tan malos. El Consejo parece querer aprovecharse de los Jinetes, los ángeles tiene su propio objetivo y los demonios, son demonios. En medio de todo el caos, los humanos están buscando un refugio e intentan sobrevivir.

Así pues, a medida que acabe con los pecados, Furia irá aprendiendo cosas, cambiando y entendiendo lo que está pasando. La evolución del personaje no es especialmente impresionante pero sí que veremos como el contacto con los pecados hace mella en ella. Pese a ello, los combates, las conversaciones y las presentaciones de los enemigos son abruptas y poco cuidadas. Avanzar por el mapa, llegar al jefe, tener una conversación en la que el pecado tienta a Furia, vencer la tentación, matarlo y repetir. Ese es el ciclo.

Me gustaría destacar además que Furia tiene, o asumimos que tiene, una estrecha relación con su fiel corcel. En varios momentos del juego se habla de su montura pero parece tener mucha más importancia de la que el juego consigue darle.

Hello darksness my old souls

Como ya hemos dicho, la jugabilidad es un calco no muy cuidado de los Darksouls. Es cierto que el combate conserva ligeramente la esencia de la saga pero parece no cuadrar con el resto. El juego no deja de ser un Hack and slash así que tendremos distintas armas, combos y habilidades para utilizar. En concreto, podremos utilizar 6 armas. El arma principal de furia es el látigo y, además de unas cuchillas a distancia que se usan poco, tendremos cuatro armas más con sus correspondientes elementos. Unos mayales encantados con el poder del fuego, una lanza electrificada, un mazo procedente del vacío y un sable versátil capaz de congelarlo todo. Cada arma podrá ser equipada además con una mejora que nos dará pequeñas bonificaciones pasivas.

Esta es una de las ideas que más me ha gustado del juego. Las armas no se eligen ni se utilizan independientemente o equipándolas, sino que Furia se armoniza con el elemento correspondiente y utiliza su arma. Además de cambiar el color del pelo de la protagonista, ésta tendrá habilidades especiales y distintos saltos dependiendo de su elección. Podremos cambiar a placer la armonización incluso en mitad del combate y esto lo hará bastante completo y divertido. Pero, a mi pesar, aquí termina lo bueno.

El resto del combate y la jugabilidad es una mala copia de los souls. Almas, frascos para curar nuestra vida, mejoras de armas mediante fragmentos de componentes, hogueras, un sistema de niveles, caballeros negros y demás.

El problema es que, como he dicho, estamos en un Hack and slash no en un juego de rol de acción. En la primera entrega, nuestro querido Guerra podía enfrentarse a los enemigos en grupos más o menos grandes sin problema. Furia, tendrá que ir prácticamente de uno en uno porque ni sus habilidades ni la cámara facilitan las luchas múltiples. Lo único que no tendremos de los Darksouls es el bloqueo y los frames de invulnerabilidad. Las dos cosas más necesarias si quieres hacer un combate del estilo y no están.

Darksiders III

En lugar del bloqueo, tendremos las esquivas perfectas. Si conseguimos evadir un ataque justo cuando vaya a impactar en Furia, el tiempo se ralentizará y tendremos la oportunidad de hacer un contraataque. Aunque no siempre funcionará bien porque mientras lo hacemos nos podrán golpear. Por otro lado, al no ser invulnerables en ningún momento, combatir contra varios enemigos será una tarea complicada.

Como si todo esto fuese poco, la cámara no ayudará lo más mínimo. Hay avisos en pantalla de lo que tenemos detrás pero muchas veces perderemos de vista a los enemigos por no poder cambiar el FOV (especialmente en los saltos). La mejor cámara del juego la tiene el nivel submarino, con eso lo digo todo.

Nada nuevo bajo el sol del apocalipsis

Gráficamente el juego no destaca nada. Conserva la estética de los anteriores Darksiders y el diseño de los enemigos llama poderosamente la atención. Especialmente el de los siete pecados capitales. Furia está muy bien detallada; su armadura y el pelo en todas sus versiones están muy cuidados. Por lo demás, Darksiders III no presenta un gran avance con respecto a la anterior entrega y tampoco destaca en esta generación.

La música es bastante épica y sigue mucho el estilo de God of War para los combates. Los efectos de sonido y de las armas están muy conseguidos y los gritos de los enemigos igual. El doblaje deja mucho que desear porque no consigue imprimir carácter en los personajes y parece que todo el rato sienten lo mismo: nada.

¡Por los Jinetes!

Darksiders III ha sido una decepción. Esperaba que la saga volviese a nacer y creo que se ha enterrado definitivamente. La historia queda abierta para continuar la historia de los jinetes pero dudo mucho que veamos nada más.

Creo que el gran fallo de la desarrolladora ha sido no hacer de Darksiders una marca propia. Tenían la oportunidad de sentar las bases de una saga y reemprender el camino de los jinetes, pero han decidido optar por la opción sencilla y no ha salido bien. Los puzles son sencillos y repetitivos y prácticamente calcados de la primera entrega. La historia carece de importancia y cuenta con unos altibajos demasiado grandes. El mapa está organizado con poca gracia y algunas zonas no conectan muy bien.

En principio, el juego va a recibir nuevo contenido en forma de DLC. Es posible que consigan ampliar o mejorar algunas partes de la historia pero no creo que resuelvan los problemas que tiene Darksiders III.

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Redactor

El día que nací ningún bosque susurró mi nombre, pero quizá algún día oigáis hablar de mí. Me gustan los videojuegos que te cuentan una historia mientras la vives.

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