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League of Legends y sexismo son, por desgracia, palabras que vemos juntas demasiadas veces. Parece que alrededor de la Grieta del Invocador surgen periódicamente polémicas de este tipo. La última ha tenido lugar en la League of Legends Continental League, o LCL según sus siglas. Esta sería la vertiente encargada de organizar las competiciones oficiales en el área de Rusia y los Estados Bálticos.

Partido de RoX, uno de los equipos veteranos de la LCL, contra Vaevictis, un club que atraviesa una profunda reforma. Acaba de renovar toda su plantilla, apostando además por un equipo totalmente femenino. Hasta aquí, buenas noticias. Podríamos hablar de un paso a favor de la integración de la mujer en los esports. Es el primer partido oficial de las nuevas jugadoras, con lo cual hay cierta expectación.

El juego comienza con una fase llamada picks y bans. Allí, los equipos se turnan para escoger a sus campeones, los personajes con distintos roles y habilidades especializadas que usarán durante la partida. Pero también pueden bloquear o banear algunas elecciones. La idea es tratar de que los rivales no puedan jugar con los campeones que mejor dominan. Esto puede suponer una diferencia importante, y aquí es cuando surge el sexismo. Cuando los jugadores de RoX deciden utilizar todos sus baneos para dejar fuera a campeones de tipo support.

De dónde viene la polémica

Como ya hemos dicho, los campeones de League of Legends (o LoL, por sus siglas) tienen diferentes funciones. Algunos son tanques, especializados en resistir grandes cantidades de daño y defender al resto del equipo. Otros son asesinos: pueden realizar potentes ataques, pero normalmente tienen menos vida y durabilidad. Tenemos también junglas, destinados a recorrer el mapa cumpliendo objetivos estratégicos y tendiendo emboscadas a los enemigos. Los supports, en cambio, se consideran campeones de apoyo: ofrecen curación, escudos, mejoras o ventajas generales al resto del escuadrón.

Una de las jugadoras de Vaevictis durante los picks y bans.

Existe el concepto, obviamente falso, de que si una chica juega al LoL, tiene que ser support. Esto viene de ideas claramente misóginas. De algunas ya hemos hablado, como la de que las mujeres arruinan los videojuegos o que el feminismo no tiene cabida en los videojuegos. Pero todo parte de falacias como que las mujeres no pueden o no deben naturalmente querer jugar a videojuegos. Si aún así lo hacen, según esta lógica absurda, es para socializar con hombres, y nunca van a ser buenas en ello ni a destacar por su propio talento. Esta mentalidad sexista, por tanto, no asume que puedan servir más que para algo “secundario”.

Desmontando el sexismo

Insisto en que se trata de una serie de mentiras bastante evidentes. El papel del support es clave en muchos juegos online, tanto competitivos como cooperativos. Además, no es en absoluto un rol que requiera menor atención, paciencia o entrenamiento asumir. En cambio, muchas veces es difícil encontrar gente que se dedique a ello voluntariamente por el menosprecio que sufren los jugadores que cumplen esta función.

Ni que decir tiene que no hay ninguna prueba de que ser mujer conlleve menor habilidad para los videojuegos. De hecho, es un placer ver cómo cada vez surgen más jugadoras de talento reconocido. En España, sin ir más lejos, tenemos varias. De lo que sí hemos visto casos, lamentablemente, es del excesivo hostigamiento y la sobreexposición que tienen que afrontar muchas jugadoras para ser admitidas de facto en los niveles profesionales de los esports.

Foto oficial de la plantilla de Vaevictis.

Cuando los jugadores de RoX empezaron a banear solamente a supports, realmente no estaban incumpliendo ninguna norma. Un equipo puede banear sólo a un determinado tipo de campeones si quiere, aunque no es lo más común. Se podrían escudar en que es la decisión estratégica adecuada, pues de hecho las estadísticas muestran que varias de las integrantes de Vaevictis son hábiles con dichos personajes. Quiero creer que, en el momento, sólo pensaban en lo que era mejor para su juego y no eran conscientes de las implicaciones sexistas de sus actos.

Ecos de machismo y toxicidad

Pero el hecho es que todo el mundo se dio cuenta al momento de lo que estaba sucediendo. Hacerle eso a un equipo femenino, en su primer partido, es un gesto cuanto menos feo sabiendo que se puede interpretar como un “a fregar” tácito. La prueba es que mucha gente, efectivamente, lo interpretó así. El chat de la retransmisión pasó enseguida a llenarse de mensajes acompañados de emojis de risas. Así de arraigado está el machismo. Se ve que hay gente a la que le parece gracioso presenciar en directo una humillación. Yo creo que eso no tiene nada que ver ni con el juego ni con un espíritu de competición sana.

Al final, el equipo femenino perdió la partida. Seguramente, tampoco influyó demasiado la elección de personajes. Se rumorea que tras la crisis que suponía el cambio completo de plantilla, el equipo quiso apostar por jugadoras y tuvo que recurrir a las que pudieron contratar. Mientras que los RoX están consolidados en el rango más alto del LoL, llamado Aspirante, las Vaevictis entraron en la Liga con el nivel Diamante, inmediatamente inferior.

El final de la partida. La diferencia en farmeo fue decisiva.

Sin embargo, lo que ha trascendido del asunto es el sexismo y la polémica. Una más en una larga lista de escándalos que rodean a Riot Games, la empresa que desarrolla League of Legends. La propia compañía puede no ser responsable de este caso en concreto. Pero es conocida por no tomar apenas medidas para evitar los abusos y la discriminación en su juego. A lo largo de años, este esport se ha labrado la mala reputación de tener una de las comunidades más perniciosas de los videojuegos.

Males que atajar

Puede que la raíz del problema esté en el ambiente de la propia Riot. Ha sido descrito en importantes medios como un lugar horrible para cualquiera que no responda a los peores estereotipos del gamer. Culto a la masculinidad tóxica, comportamientos sexuales inapropiados por parte de los superiores, despidos por alzar la voz frente a los abusos, etcétera. Todo ello mezclado con otros casos de malas prácticas laborales, de las que desgraciadamente son más comunes en el mundo del videojuego. Por estos motivos, tienen abierta una demanda colectiva de empleados y ex-empleados hacia la empresa. Cualquiera diría que, para una compañía en esta tesitura, verse envuelta en nuevas acusaciones de sexismo debería resultar más que preocupante.

Es algo notable, en mi opinión, que todo esto suceda en el que quizás sea el deporte electrónico más popular del mundo. Los propios esports todavía están en una posición en cierto modo delicada. Cierto es que las cifras del espectáculo no dejan de crecer: más torneos, más premios, más seguidores. Pero ya se empieza a hablar de una burbuja que seguramente acabe explotando. Movistar, una de las compañías que se lanzó con más ímpetu al ruedo de los esports en España, ha cerrado recientemente su canal de televisión propio dedicado exclusivamente a estos contenidos. Poco a poco van saliendo también historias de explotación en el ámbito profesional de los videojuegos, que dejan patente que algo tiene que cambiar a nivel estructural o regulatorio.

Figuras de los videojuegos, el deporte y el periodismo se dieron cita en Movistar eSports.

En una escala global

Otra cuestión es que los deportes electrónicos siguen sin obtener todo el reconocimiento que buscan desde hace un tiempo. No se consideran similares, en cuanto a valores y beneficios, a los deportes tradicionales. Sigue sin permitirse su desarrollo como actividad extraescolar. Se les niega la inclusión en los Juegos Olímpicos, precisamente por ser percibidos como violentos y discriminatorios. Otras compañías, como por ejemplo Blizzard con su Overwatch League, parecen haber entendido estos hechos mucho mejor. Saben que, si quieren revertir la mala opinión que tiene un sector de la sociedad acerca de los videojuegos, deben hacer todo lo posible por atajar los comportamientos perjudiciales y promover los positivos.

En un panorama más global, bastantes estigmas tienen ya los videojuegos. Que hoy en día se siga identificando a los gamers con estereotipos a menudo falsos y anticuados es malo. Pero mientras permitamos que sobre el medio planeen sombras de racismo o sexismo, estaremos reforzando esos prejuicios. Queremos que los juegos sean arte, que sean entretenimiento sano, que sean una industria que siga dando beneficios y a la vez sea justa con sus trabajadores. Yo ya he dicho que creo en el poder de los videojuegos como herramienta para el beneficio de la sociedad. Si queremos que realmente así sea, solo podemos aspirar a mejorar.

Vuelta al sexismo en el LoL

Las novedades más recientes de la polémica RoX-Vaevictis es que desde Riot han sacado un comunicado oficial. Han declarado que, si bien no se ha incumplido ninguna regla, perciben una falta de respeto en general hacia el equipo femenino. De suceder de nuevo, podrían aplicar sanciones.

Realmente, el equipo de mujeres está dando mucho que hablar, ya no solo por el sexismo. Se dice que la decisión de fichar solo chicas responde únicamente a intereses publicitarios. Que por su falta de experiencia y no haber alcanzado el rango más alto del juego, no deberían estar ahí.

Algunas de las jugadoras de Vaevictis tras la derrota.

Puede que sea por los motivos erróneos, pero aún así formar un equipo de LoL femenino es un movimiento valiente. No hay muchas mujeres jugando en el nivel competitivo más alto de los esports. Hay varios motivos por lo que esto es así, y ya hemos visto que entre ellos se encuentra el sexismo. Que haya referentes de mujeres profesionales de los deportes electrónicos es bueno, pues abre el camino para que otras chicas se animen a participar en ellos.

El resto de equipos de la LCL ha respondido de una forma muy particular. En los siguientes partidos, todos los baneos han caído sobre personajes support.

Es una lástima. En vez de aprovechar la ocasión para reflexionar sobre el machismo endémico en los videojuegos, la reacción es negarse en banda a aceptar las críticas. En vez de, por ejemplo, proponer modificar un sistema que permite que equipos de menor nivel estén en una clasificación que no les corresponde, se opta por la pataleta.

Tenemos mucho que madurar en el mundo de los esports.

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Redactor

Dándole a los videojuegos desde que venían en casetes. Mi mascota se llama Zelda y podría salvar Hyrule sin Link. Padre de un frikillo de segunda generación.