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Desde que era pequeña, mis primeros recuerdos son de mi madre enseñándome a leer o mi madre contándome cuentos que se inventaba sobre la marcha… Aprendí a leer y disfrutar de la inmersión en historias (tanto ficticias como reales) casi antes que a caminar. Había muchos libros que leíamos juntas y a los que les sacábamos juego. Uno de ellos se titulaba “El libro de los cerdos”, del autor Anthony Browne, un libro que transmite unos valores muy importantes y de manera divertida para los más pequeños.

Para no hacer ningún spoiler de la historia (os invito a que lo leáis si tenéis oportunidad), os diré que en el cuento llega un momento donde en cada dibujo podemos ver la carita de un cerdo. Nunca me cansaba de buscar cerditos con mi madre, era una manera de divertirme paralela a la narración, y de eso es de lo que quiero hablaros hoy. Del concepto de diversión y qué creemos que es diversión en un videojuego.

¿Qué es realmente la diversión?

Según recoge la RAE en una de sus acepciones, la diversión es “pasatiempo”. Éste, a su vez, deriva en la siguiente definición: actividad de diversión o entretenimiento en que se ocupa un rato de ocio. Las horas libres que tiene una persona son las que dedica a este tipo de actividades. Para mucha gente salir de fiesta es divertido, para otros lo es quedarse en casa leyendo a Kant (obviamente, no son aficiones incompatibles). A lo que me quiero referir, es que la gente tiende a acaparar este término, a entender que sólo es entretenido aquello que a ellos les gusta. Y, además, se suele relacionar lo divertido con algo animado, algo nos está haciendo felices.

Existen historias muy bellas que son tremendamente tristes. La primera que se me viene a la mente es la película “La tumba de las luciérnagas”, o siguiendo esta línea, “Siempre a tu lado, Hachiko”. Mientras estamos viendo una película, nos estamos “divirtiendo” por definición, aunque estemos llorando como magdalenas. Me he encontrado con personas que me afirmaban rotundamente que ellas no querían ver películas tristes porque acababan de esa manera, y “eso no es divertido”. Bueno, no estoy del todo de acuerdo, aunque algo sea triste creo que puede divertirte también.

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La belleza de lo triste

Espero que con estos ejemplos se entienda lo que quiero transmitir. Sí, normalmente algo divertido es algo que va unido a pasártelo bien, sin embargo, creo que también nos podemos divertir y no disfrutar tanto. Un ejemplo de esto podría ser That Dragon, Cancer. No creo que a nadie le parezca que el cáncer es algo divertido, sin embargo, este juego consigue contarnos una historia, una terrible y desgarradora. Y a pesar de ello, esto ocupa nuestras horas de ocio.

Al igual que ocurre con el cine, la literatura o cualquier expresión artística, yo creo que también existe un tipo de diversión que te puede hacer infeliz. Los griegos ya lo descubrieron en su día con las tragedias; el drama y el conflicto es algo que atrae a los humanos como a la luz a las polillas.

El poder de la ficción

La ficción es una manera de representar acontecimientos que son inventados por su autor, es un modo de conocimiento de una realidad. Las ficciones no tienen que ser verdad, pero sí verosímiles. Es decir, tener apariencia de ser verdaderas. Desde hace siglos, la ficción cumple con una función social, ya que es un medio de comunicar cosas, y desde luego, uno muy poderoso.

Aunque mucha gente siga pensando lo contrario, es gracias a la ficción que los apasionados de los videojuegos (y repito, otras expresiones artísticas) podemos disfrutar tanto de cuidar de una granja (sí, hablo de Stardew Valley, me habéis pillado) como de ponernos a pegar tiros y matar avatares virtuales. No, no estamos matando personas de verdad ni nos estamos volviendo violentos a causa de esto.

Podemos disfrutar de todo eso y de mucho más porque la mente y la imaginación del ser humano no tiene límites. Y, sobre todo, porque podemos distinguir entre realidad y ficción (o al menos la mayoría, quiero creer). Al igual que la empatía nos permite ponernos en el lugar del otro, la ficción nos permite teletransportarnos a otras historias y vivirlas, un proceso mágico.

Otra imagen interna del análisis de Detroit: Become Human

No todos los videojuegos son un camino de rosas

¿Adónde quiero ir a para con todo esto? Pues a unir estas dos ideas que estoy intentando plantear, la diversión y la ficción. Un juego no tiene porque ser “divertido” para entretenerte y hacerte pasar un buen rato. Puede ser que nos divierta hacernos preguntas, plantearnos cosas, como los conflictos sobre las máquinas que plantea Detroit: Become Human. O quizá somos de esas personas a las que les encanta que les asusten y estamos constantemente jugando a juegos de terror.

Otro ejemplo que quiero dar de un videojuego que sea “tristemente divertido” o potencialmente disfrutable a pesar de lo que transmiten es Spec Ops: The Line. Un videojuego que aún no me he atrevido a probar, pero que terminaré haciendo. Una historia que trata de hacernos ver como la guerra puede llegar a sacar lo peor de uno mismo. Para ello, utiliza recursos tan cruentos como la matanza de civiles. En Spec Ops: The Line podemos ver representado lo que la psicóloga Hannah Arendt bautizó como la banalidad del mal, como el ser humano puede volverse un monstruo simplemente siguiendo órdenes.

La conclusión que saco de todo esto es que no dejes que nadie te diga que algo no es divertido o disfrutable solo porque a esa persona no le gusta.

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Redactora

Estudiante de periodismo apasionada de los videojuegos, la lectura y ver series o anime. Si no me veis procrastinando con alguna de estas cosas, será porque estoy dándole mimos a mi perra.