Mimir es el guardián del pozo de la sabiduría, además de un personaje algo irritable en God of War. Sin embargo, su rol en el juego va más allá. Él es el encargado de ubicar toda la mitología nórdica en la cabeza de los jugadores.

God of War cuenta con una serie de personajes sólidos y bien definidos. Algunos, como Kratos y Atreus, llevan el hilo conductor de la historia. Otros, sin embargo, tienen alojada una función, y de ahí no podrán desmarcarse. Mimir pertenece al segundo grupo. En la mitología nórdica, Mimir posee un papel fundamental. Este es el tío de Odín y guardián del pozo de la sabiduría, ubicado en el árbol de Yggdrasil. Su rol en la diégesis escandinava va más allá de ser el guardián del conocimiento. Odín, ansioso de conocer el futuro, inquirió a Mimir beber del pozo de la sabiduría para destaparlo. Este aceptó, pero con una condición: el Dios tendría que sacarse un ojo a modo de sacrificio. Tras aceptar, el padre de Thor observó un futuro desesperanzador, donde el Ragnarok y su propia muerte desdibujaron la cara triste del Dios de manera sempiterna.

En el juego, Mimir es un personaje algo pesado y, perdón por la expresión, “un grano en el culo” de Kratos. Tiene sentido esta expresión: la cabeza del adivino queda pegada durante horas al trasero del protagonista principal sin más poder que el de la palabra, justo como la mitología escandinava reza.

La importancia de las caras

Si hay algo que me gusta especialmente del juego de Sony es el tratamiento que reciben sus personajes. Kratos es ya un hombre maduro, castigado por la guerra y por su pasado, del cual busca despojarse. ¿Cómo? Cumplimentando el último aliento de su esposa a toda costa. También quiere ser ese padre que él nunca tuvo, conduciendo y guiando la senda de crecimiento de Atreus, aunque suspenda en la materia. El niño es un niño: es impulsivo, nada temerario, cometedor de errores debido a su inmadurez pero que evoluciona. Kratos es la fuerza y Atreus la inteligencia en esta relación precipitada. Ambos están condenados a entenderse, quieran o no.

Hay personajes secundarios en la aventura, claro. Freya es uno de ellos: es la Diosa de la fertilidad, reina de las Valquirias y madre de Baldur. Comienza dibujándose como un personaje amigo del dúo protagonista, pero el deceso de su hijo a manos de Kratos provoca la ira de la Diosa, que jura venganza contra ambos. El propio Baldur actúa también como no principal, aunque encarna el rol de némesis del título. Este es el encargado de trastabillar al protagonista allá donde va, de luchar contra él, de buscarle, de aniquilarle.

Y luego está Mimir.

Mimir de God of War

La cara que todo lo sabe…

Mimir es un personaje que odio, pero que me gusta. Los videojuegos actuales reposan la narrativa en un conglomerado de textos, objetos o murales. Sobre ellos hay que depositar minutos de lectura o pausa que, irremediablemente, se restan de jugabilidad. Es una manera válida de trazar el esqueleto narrativo de un videojuego y de mostrar su background. God of War, el juego del que venimos hablando un rato, lo hace también a través de santuarios o hallazgos, por ejemplo, y otros juegos como Prey o Dishonored, a través de correos electrónicos o documentos esparcidos por el mobiliario.

Sin embargo, el tío de Odín cumple con esa función. Aquí se desarrolla a través del gameplay y no con escenas cinemáticas o lecturas (que las hay). Mimir es el encargado de relatar los mitos más sonados de la mitología nórdica, y lo hace cuando el jugador no tiene que prestar atención a la pantalla. Los viajes en barca, sosegados y tranquilos, son el momento perfecto para que el narrador (¿des?)vertebrado ubique los cuentos nórdicos en el imaginario de los jugadores.

Es una decisión de diseño muy inteligente. Los momentos de calma, donde la acción queda relegada a la nada, son aprovechados para trazar un contexto necesario. Generalmente, los mitos escandinavos son bastante menos conocidos que los griegos, romanos o los egipcios. La propia saga ha disfrutado, en momentos puntuales, de un narrador para explicar los sucesos acaecidos. Pero aquí es un personaje secundario el encargado de situar al espectador en un punto claro dentro de todo el enredo mitológico que supone dicha narrativa.

… O quizá no

Pero hay algo que me chirría especialmente de Mimir y es la razón por la cual no conoce todo: un hechizo. El hombre más inteligente de todo el olimpo noruego tiene lagunas acerca de cómo se puede derrotar a Baldur. ¿De verdad el ser más inteligente de todos puede ser víctima de un hechizo para ocultar información? ¿De verdad Mimir, sabedor de que Kratos y Atreus esconden una naturaleza poco común, se sorprende al saber el origen del padre? ¿En serio solo cuándo Kratos empuña las Espadas de Atenea la cabeza descubre que es el Fantasma de Esparta?

Son esas lagunas y justificaciones vanas lo que me escuece especialmente del personaje. Es un personaje con mucho potencial, y en el futuro será aprovechado. El final del título parece dibujar un trío de personajes protagonistas para el futuro Mimir mediante. Pero este solo tendrá la validez que se le exige si cumple con su papel de relatador. El final de la obra es especialmente interesante. Freya pregunta a Mimir y a los enanos dónde podría adquirir sus alas de valquiria… Trazando así lo que parece ser un plan de venganza contra el padre y el hijo. Muy probablemente estará allí la cabeza, bien pegada al culo de Kratos, para seguir esclareciendo la narrativa escandinava. O quién sabe, igual aparece en la hipotética serie que se especula que aparecerá. Siempre y cuando su memoria se lo permita.

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Redactor

Cuando nací lloraba tanto que mi madre me dio una GameBoy para que me callara de una vez. Desde entonces sigo sin soltarla.

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