Es una obra maestra

Bueno amigues (qué gusto volver a usar el neutro), vamos a la carga otra vez. Hace relativamente poco una persona que me quiere (o me odia) mucho decidió regalarme por navidad The Quiet Man, un título de Human Head Studios que ha dado mucho de qué hablar. Al parecer ha hecho hervir la sangre a más de une y ha sido bautizado como “el peor juego de 2018”. Y aquí estoy yo para deciros la verdad que queréis evitar: The Quiet Man es una obra maestra.

Un videojuego algo azaroso

The Quiet Man nos presenta a un flequillo al que le ha salido una persona llamado Dane, o eso creo, ya que nunca nadie va a decírtelo. ¿Por qué? Por la característica principal del juego: Dane es sordo, así que nosotres también. Durante todo el juego solo vamos a escuchar vibraciones y algún que otro golpe para comprender mejor el día a día de este señor. Esto no solo parece una buena idea, sino que lo es y me encanta a unos niveles desproporcionados. Durante todo el juego debemos esforzarnos por comprender lo que está ocurriendo aprovechando la narración visual y las acciones de nuestro flequillo para con su universo.

Esta narración se divide en cinemáticas live action, donde vamos a pasar la mayor parte del tiempo, y unas secciones jugables donde nos dedicaremos única y exclusivamente a dar zurriagazos sin ningún tipo de piedad ni compasión a pandilleros y algún que otro jefe final.  Así que si, The Quiet Man es más un telefilm que un videojuego. No suelo tener problemas con esto si se ejecuta bien, pero este título es especial… Ya que no todos los días estás delante de semejante diamante en bruto.

Te conozco, Bacalao

La historia de este título es tan fascinante que no puedo evitar contárosla, no entera porque eso sería medio artículo y necesito decir más cosas, pero si hasta… más o menos un tercio (ya que el juego dura un par de horas). Más que un spoiler, miradlo como un tráiler o como una manera de ahorrarse 15 euros. ¿Listes? Vamos:

Dane trabaja como guardaespaldas/chico de los recados para el líder de la mafia afroamericana, el cual es un amigo de su infancia. Ambos están enemistados con la banda latina, cuyo jefe al parecer asesinó a la madre de Dane delante suyo cuando este era solo un flequillito. Tras un tutorial en el que Dane hace gala de su increíble destreza en el arte del guantazo, se nos presenta a la novia de nuestro protagonista, interpretada por la misma actriz que hace de su madre en los flashbacks, la cual es cantante en un café noir muy aesthetic. Una noche cualquiera, la banda latina irrumpe el local para destruirlo, mientras que un misterioso hombre con una máscara de pájaro secuestra a la novia de Dane ante sus ojos.

Suena bien, está fatal. El juego no comprende la narración visual; mientras que debería utilizar todos los recursos que tiene a su favor (tales como el plano o el montaje) para ayudarnos a comprender la historia, se dedica a poner grafitis en las paredes con frases tan geniales como “Eso lo sabe hasta la madre del Tomates”, “lo que va, biene” (con la errata) o mi favorito personal “Te conozco bacalao, aunque vengas disfrasao”. El esfuerzo titánico que se ha hecho por poner estos pedacitos de humor en las paredes se podría haber aprovechado para que las cinemáticas no fueran dos personas hablando 10 minutos con vibraciones de fondo. Más que nada porque Dane habla con la gente, se comunica y sabe leer los labios, así que la única persona que no se entera de nada eres tú.

Señores, ¡dejen de pegarme!

Nuestro flequillo salido de un videoclip de Linkin Park se va a pasar la mitad del juego pegando a unos cuantos matones. Bueno, más bien solo a dos. Pero son persistentes eh, te van apareciendo todo el rato y tienen el poder de multiplicarse para hacer las cosas más difíciles… ¿Cómo? ¿Qué solo han programado dos modelos de personaje? No se puede ser tan vago… ¿No? Pues sí. Dos modelos para la banda latina, dos modelos para la banda afroamericana, uno para los policías, los tres jefes y la novia de Dane, que no se parece en nada a la actriz que la interpreta. Esto lejos de ser un fallo es algo que me ha sacado más de una risa, resulta bastante cachondo ver cómo le has partido la cara a pandillero con pañuelo 1 y que después te aparezcan tres copias de pandillero con pañuelo 1. O esa gloriosa escena donde un policía derriba una puerta, entran cuatro y son el mismo señor. No tiene desperdicio.

En fin, que me despisto. Es un beat ‘em up muy básico, en el que tenemos un botón para el ataque débil, otro para el fuerte, el agarre, la esquiva y el modo furia. Debo felicitar a la desarrolladora por haber creado el primer sistema de combate capaz de hacer daño físico al jugador, ya que solo puedo describir a los controles como “mutilados”.

Impactos segundos después del golpe, algunos sin que alguien te haya golpeado, animaciones que comienzan repentinamente (iba a hacer un chiste con que Dane tiene el poder de teletransportarse, pero ya he gastado esa carta antes), un sistema de combos ineficaz, contraataques que funcionan si el juego quiere, enemigos que acaban contigo de un golpe o de seis (depende de lo que el juego quiera), etc. El combate en este juego es una catástrofe y lo triste es que no puedes sentir ese daño en tus manos y tu moral si no es jugándolo.

¡Por la madre del Tomates!

Si habéis notado esto algo desenfocado y sin tener muy claro si es una parodia o va enserio, es porque ese es el sentimiento que me ha dejado el juego. No os mentía en el título, opino que The Quiet Man es una obra maestra, una obra maestra del horror, un juego que me ha proporcionado un porrón de risas en su primera mitad pero que poco a poco va degenerando hasta el punto de casi hacerme llorar en streaming de pura frustación. Lo peor es que sí que le veo cosas buenas, pero quitando la idea principal… las veo buenas para una película, no un videojuego. Hablo de que, por ejemplo, la misma actriz haga de la madre y de la novia del protagonista para simbolizar que su novia le recuerda a su madre (espero que sea por eso, porque si no ya este juego me pierde hasta como broma).

Lo que se me hace más insultante es que, cuando el juego acaba, se desbloquea un modo que te permite repetir la campaña, pero esta vez jugando con sonido, haciendo que lo único que realmente tiene valor de este título se pierda para que podamos comprender mejor una telenovela absurda.

Así que ahí lo tenéis, The Quiet Man, un juego que me ha demostrado que siempre hay un techo más que tocar en cuanto a desastres bíblicos. Si queréis presenciar esta catástrofe con vuestros propios ojos, haceos un favor y no lo juguéis, mejor que lo juegue une amigue. Os echaréis unas risas durante un buen rato antes de empezar a llorar y querer destruir vuestro monitor a golpes.

 

Artículo por: Mr. Blue Sky
Archienemigo del Ghost n’ Goblins. Una vez le hice un parry a un Metal Gear. Si no estoy jugando o atragantándome a pelis es porque he muerto. Y tengo una perrita cuquísima.

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Un comentario

  1. El mejor análisis que he leído hasta ahora de este juego. Te ha quedado muy bien.

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